“El siervo de la democracia”

César González Madruga

Desde que era pequeño en mi casa mi padre utilizaba el paliacate amarrado en la cabeza cuando estaba en casa, lo hacía sentir cómodo (él mismo) después de todo el ajetreo en el trabajo. Cuando familiares o amigos llegaban a visitarlo los fines de semana, más de uno se ponía el paliacate, las sobremesas estaban llenas de dialéctica filosófica, política, económica, cultural, social o científica, yo escuchaba atento y aprendía maravillado, recuerdo con especial cariño cuando sus pláticas eran acerca de la historia de México y disertaban sobre la independencia y especialmente sobre la vida de Morelos, hablaban de sus hazañas y principalmente sobre sus valores y virtudes, las tertulias se tornaban emocionantes cuando contaban cómo el “Siervo de la nación” con su paliacate en la cabeza pronunció los 22 “sentimientos de la nación” y cómo ese pacto social sería la arenga del inicio de una nación independiente y soberana, todos los visitantes eran siempre mujeres y hombres con historias de vida singulares, sin embargo, creo que jamás vi a mi sabio padre o a ninguno de sus interesantes amigos utilizarlo afuera de la casa. 

Los niños jugábamos con el paliacate puesto, aunado al ejemplo de los padres, en muchas de las películas que veíamos sus protagonistas, algunas veces cómo héroes y otras como villanos,  usaban su atuendo en la cabeza, lo mismo lo hacían piratas, revolucionarios, personajes de caricaturas, entre otros y conforme iba creciendo bailábamos con el paliacate como los artistas de moda como garibaldi, NSYNC o los fantasmas del caribe. Ya de adolescente lo utilizaba para remar, no sólo me cubría del sol durante largas horas sobre el bote, también me detenía el sudor para que no se me fuera al ojo y me distrajera, vestido así gané y perdí múltiples competencias nacionales e internacionales. De joven fui “lain backer” para un equipo de futbol canadiense y para que el casco no se moviera, por debajo de éste usaba un paliacate y en el 2002 el equipo para el que jugaba, “The Saints”, fuimos campeones; es decir, mis mayores hazañas siempre estuvieron acompañadas de este pequeño pedazo de tela. Aunado a ello muchos mexicanos usamos el paliacate como los campesinos, indígenas y muchas tribus urbanas, es cómodo, útil y se ve bien.

Ya para la universidad y mis primeros trabajos comenzaba lo que vivíamos y siguen viviendo muchos jóvenes: “La domesticación”, los ingenieros vestían de una forma, los abogados de otra y así cada egresado de distintas facultades tenía su propio estereotipo, los que íbamos a la administración pública o a la política vestíamos con traje y corbata.  Y aunque sucumbí a varios aspectos de la domesticación, siempre tuve una lucha interna por defender mi identidad y mientras más me adentraba en mí, más me resonaba el ejemplo de Morelos, especialmente cuando se auto nombró el “Siervo de la nación” ya que me recordaba las enseñanzas de mi madre quien se dedicaba al “altruismo”, de niño me repetía la frase de la Madre Teresa de Calcuta cuando señalaba: “Hay que dar hasta que duela” y me hacía vivir a cabalidad esas palabras cuando en las navidades me llevaba (muchas veces forzado) a regalar mis juguetes favoritos y a través del dolor pude llegar al desapego que hoy tanto gozo. Estudiando, descubrí también que “el siervo” es un arquetipo que evoca a la consciencia el “sentido de la vida”, por ello lo utilizaron varios personajes en la historia en distintos países y culturas; por ejemplo, David, Salomón, Huitzilopochtli, entre otros. 

Desde hace 10 años, al iniciar mi carrera política, decidí acuñar este arquetipo cada que emprendo una nueva hazaña para no olvidar mi origen, mi esencia, con lo que resueno, a que vine a la Tierra, quien soy y a lo largo del tiempo he sido siervo de distintas causas, hoy soy el “siervo de la democracia” y con paliacate amarrado a la cabeza me registré este martes como candidato a diputado local por la vía independiente. A quien le guste apoyar que se atreva a ponerse el paliacate  y sobre todo servir a una noble causa, el servicio es el camino para una verdadera libertad. 

madrugacesardaniel@gmail.com

@CesarG_Madruga

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