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Es más caro restaurar los ecosistemas que manejarlos sustentablemente: Osiris Gaona

Nuestros científicos. “Los murciélagos ayudan a la regeneración porque dispersan semillas de árboles y arbustos pioneros, es decir, las semillas de esos árboles crecen rápido y son resistentes al Sol y otros factores ambientales estresantes. Sin embargo, su función restauradora se ve rebasada cuando hay una gran deforestación”, explica la investigadora

Osiris Gaona ha documentado la contribución de los murciélagos en la regeneración de ecosistemas. 

Maestra en Restauración Ecológica, la bióloga mexicana Osiris Gaona Pineda mostró, en una tesis realizada en la Selva Lacandona de Chiapas y publicada en 1999, que los murciélagos que se alimentan de fruta son fundamentales para regenerar selvas húmedas tropicales que fueron deforestadas.

Los mamíferos voladores son iniciadores del proceso de regeneración y sucesión de la cubierta vegetal destruida porque dispersan entre dos y cinco veces mayor número de semillas que las aves, según hallaron los estudios de Gaona Pineda.

Tras esa investigación, la académica del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha trabajado en proyectos de restauración y manejo de diferentes ecosistemas en la República Mexicana: bosques de manglares costeros, reservas naturales en zonas áridas, plantaciones de agave mezcalero, cuevas y diferentes espacios naturales donde hay murciélagos.

“Los murciélagos ayudan a la regeneración porque dispersan semillas de árboles y arbustos pioneros, es decir, las semillas de esos árboles crecen rápido y son resistentes al Sol y a otros factores ambientales estresantes. Sin embargo, la función restauradora de los murciélagos se ve rebasada cuando hay una gran deforestación”, explicó en entrevista con Crónica la universitaria.

“Hoy sabemos que es más caro restaurar ecosistemas que investigarlos, conocerlos y ayudar a que las personas los aprovechen sustentablemente”, agrega la bióloga que ha integrado comités científicos de la convención internacional CITES, firmada por 175 países contra el tráfico ilegal de especies animales y vegetales en peligro de extinción.

CALENTANOS. La palabra Calentana se usa para referirse a las personas de la región llamada Tierra Caliente, que es una especie de franja geográfica y climática compartida por 35 municipios de Guerrero, Michoacán y Estado de México. 

Aunque la bióloga Osiris Gaona nació en la Ciudad de México, ella se refiere a sí misma como Calentana pues explica que su interés por la naturaleza comenzó en la infancia, durante las largas temporadas que vacacionaba con sus abuelos, en la comunidad de  Santa Teresa de Jesús, en el Municipio de Coyuca de Catalán, en la Tierra Caliente. De ese lugar son originarios sus padres Agustín Gaona y Fandila Pineda

En Tierra Caliente, la niña que después estudiaría Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, vio nacer y morir animales. También ahí observó la estrecha dependencia entre asentamientos humanos y ecosistemas.

“Cuando nacían los  becerros era impresionante ver cómo se mezclaba toda esa sangre y, al final, había un nuevo ser. Luego caminábamos hacia algunas rancherías y podía ver muchos insectos, cortaba y coleccionaba plantas. Me paraba en los caminos a encontrar olores. Eso es lo que me llevó a ser bióloga: el fenómeno de la vida”, dice la experta

Hoy, la universitaria que ha trabajado en los campos de restauración ecológica y en microbiomas afirma que se está generando una gran cantidad de información sobre las sociedades e interacciones que tiene cada animal con las poblaciones de microorganismos que habitan su cuerpo. Esto ha llevado a replantearse la definición de individuos biológicos, pues se afirma que el individuo, más su microbioma, más sus interacciones son una nueva unidad a la que han llamado Holobionte. Este cambio de enfoque tiene implicaciones biológicas y filosóficas.

MACRO, MICRO, MACRO. Madre de familia, académica y fundadora de la asociación civil Itzeni, para ayudar a mujeres y familias que habitan en reservas naturales, Osiris Gaona es discípula científica de uno de los principales expertos mexicanos en mamíferos, el doctor Rodrigo Medellín.

Actualmente, la bióloga trabaja en el Laboratorio de Ecología Molecular Bacteriana, del Instituto de Ecología, con la doctora Luisa Falcón. Ahí estudian los puentes e interacciones entre ecosistemas macroscópicos y microscópicos.

La investigación más reciente de Osiris Gaona explica cómo algunos murciélagos magueyeros machos, de la especie Leptonycteris yerbabuenae, obtienen ventajas en posibilidades de apareamiento y dominio territorial gracias a olores generados por ciertas bacterias específicas que ellos cultivan en unos parches de materia orgánica que forman en su dorso y espalda con tejido de piel, sudor, saliva, semen e incluso excremento.

A la población de bacterias, virus y otros microorganismos que habitan en la piel, mucosas y aparato digestivo de animales y personas se le llama Microbioma. Su estudio es un campo emergente que ha cambiado la idea de lo que sería un individuo biológico.

“Hace aproximadamente seis años empezamos a estudiar el microbioma de los murciélagos, nos fuimos al campo, colectamos murciélagos y comenzamos a conocer las poblaciones de microorganismos con los que convivían, a partir de muestras de sus estómagos. Posteriormente me enfoqué en estudiar el microbioma del murciélago magueyero Leptonycteris yerbabuenae porque, además de que tiene importancia económica al polinizar los agaves con los que se produce mezcal y tequila, también es un animal con una conducta singular durante las diferentes etapas de su reproducción”, dice la maestra Osiris Gaona.

Así comenzaron a estudiar el parche interescapular o sebáceo que desarrollan los machos de la especie referida, que se desarrolla cuando los machos están aptos para reproducirse. Esto es importante porque en las colonias de esa especie existen cuevas exclusivas para machos, cuevas de apareamiento y cuevas exclusivas para la reproducción. El éxito reproductivo de los murciélagos de esta especie puede estar determinada por el tamaño y simetría  del parche y el olor de los machos, generado por bacterias.

“Cuando el macho llega a edad reproductiva comienza a rascarse la espalda y hace una mezcla con saliva, semen, excremento y se hace una herida y ese aroma atrae a las hembras. Lo que se está cultivando en esa herida son ácidos grasos volátiles, que están relacionados con el transporte de feromonas. Mi investigación ha buscado explicar cómo interviene el microbioma —el ecosistema microscópico— en la efectividad del parche sebáceo y las posibilidades de reproducción de los murciélagos —el ecosistema macroscópico—. Ya sabemos que las bacterias realizan una función química que es precursora de las feromonas y los olores“, dice la bióloga que es consultora externa de organismos como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO)

“El gran reto actual para los biólogos es conocer cuál es el rol de las miles de especies que viven en simbiosis con la piel, el pelo o al aparato digestivo  de los animales que viven en los ecosistemas y nos proporcionan un sin fin de servicios ambientales. Es un nuevo mundo del que casi no sabemos nada y del que falta casi todo por investigar”, concluyó.

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