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“A mi viejo le hubiera gustado verlo”

Cientos de mujeres bailaron y cantaron en la Arena Ciudad de México durante el acto proselitista de Alejandra Barrales y Ricardo Anaya.

La cita para las mujeres fue en la Arena Ciudad de México, donde caben alrededor de 22 mil 300 personas; además de ver a Alejandra Barrales, candidata a la jefatura de Gobierno capitalino, la sorpresa fue participar en una gran fiesta.

El escenario llegaba hasta la mitad de la pista y las sillas rodeaban el largo camino por el que caminaría Alejandra Barrales para hacer su acto proselitista.

Miles de mujeres vestidas de amarillo hondeaban las banderas con el logotipo del PRD en todo el lugar.

Un grupo musical se encargó de hacer bailar, reír y gritar a todas las madres de familia, hijas, sobrinas y militantes, pues cantaron y tocaron cumbia sin parar.

Las mujeres gritaban y mostraban con fervor las mantas con la imagen de la candidata a la jefatura de Gobierno y muchas más con la leyenda “Lobo”.

“Está padrísimo esto, qué bueno que venimos. Además, que vean el apoyo y respaldo que tiene el PRD; Morena no va a ganar”, comentó un grupo de mujeres entre el jolgorio.

La falta de hombres obligó a las mujeres a bailar entre ellas; sin pena mostraron sus mejores pasos e incluso hacían competencia entre parejas para ver cuál bailaba mejor.

“Vamos a ver quién baila mejor, porque yo te enseñé a bailar y yo soy la maestra”, jugaban entre ellas.

Los niños y niñas también aprovechaban para brincar y tocar las serpentinas o sólo bailar con sus madres, pero en realidad la idea era que todos se la pasaran bien.

ACARREADAS. Entre las mujeres que asistieron al evento de campaña de Alejandra Barrales estaba gente de Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Álvaro Obregón, Tlalpan, Miguel Hidalgo, Coyoacán y Venustiano Carranza.

Sin embargo, cuando el anfitrión pidió porras por cada demarcación, se pudo apreciar que era Gustavo A. Madero la zona que más militantes había llevado al evento, pues más de la mitad del lugar se llenó de gritos y elogios cuando fueron nombradas las mujeres de esta demarcación.

Le siguió en algarabía Iztapalapa, cuyas habitantes gritaron cuando vieron llegar a Karen Quiroga, candidata a alcaldesa de la demarcación al lugar.

Lo que llamó la atención fue que en la mitad izquierda del lugar las mujeres no aplaudían ni bailaban, sólo observaban y cuchicheaban entre ellas, mientras que el lado derecho se divertía sin descanso.

Tal es el caso de una mujer robusta de aproximadamente 60 años, quien no paró de bailar; se contoneaba sólo hacia adelante y hacia atrás a pesar de que se le dificultaba.

No importaba el sudor que corría por su frente y mejillas, la mujer no dejaba de bailar y aunque sus familiares le hablaran para informarle algo, ella las ignoraba e incluso las empujaba para que la dejaran danzar libremente.

FUNCIONARIOS. Los gritos se escucharon más fuerte entre las mujeres de Álvaro Obregón cuando Manuel Granados, presidente del PRD Nacional, agarró a una de ellas para bailar cumbia y en ese momento todas se amontonaron para lograr tomar un lugar y tener la “suerte de estar con él”.

“Mira mana, fórmate para que tengas la suerte de que te agarre y bailes con él. Yo te grabo y te tomo la foto”, dijo una mujer a su compañera mientras reían y se empujaban.

Poco a poco fueron llegando los políticos perredistas de la Ciudad de México y entre ellos se saludaban y abrazaban como si no se hubieran visto en años.

Las asambleístas Elizabeth Mateos, Elena Segura, Rebeca Peralta, Nora Arias, Nury Delia y Abril Trujillo llegaron acompañadas y listas para bailar con Manuel Granados, mientras llegaba Alejandra Barrales.

En tanto que Xóchitl Gálvez llegó acompañada de su nueva aliada Laura Ballesteros, y la delegada de Iztapalapa, Dione Anguiano, se encargó de levantar el brazo de su sobrina, la candidata a alcaldesa, Karen Quiroga. Mientras que la panista Margarita Martínez Fisher entró al lugar sola y tomó su lugar.

CONFLICTOS. De acuerdo con gente panista, debido a que la coalición cayó de sorpresa entre la militancia de ambos partidos, cada que se realiza un evento en conjunto aparece un conflicto entre los asistentes de cada funcionario, pues aseguran que no existen lugares específicos para ellos.

Es decir, la gente panista debe pelear por un lugar entre los perredistas para que salgan juntos en las fotografías.

“Se debe pedir el lugar porque todo es para los perredistas y no nos dan lugares”, comentó la gente panista.

Sin embargo, explicaron que sólo se debe mantener un buen diálogo y coordinación para que en los próximos eventos de campaña no pase lo mismo.

CIERRE. Después de que Barrales y Anaya dieron sus discursos y promesas de campaña, el invitado especial fue el niño Yuawi, quien no pudo cantar con libertad la famosa canción de Movimiento Naranja porque el audio no servía.

Pero a pesar del infortunio, las mujeres invitadas gritaron y cantaron la canción a todo pulmón; cientos de celulares se alzaron para grabar el coro al unísono de “na na na na na”.

“A mi viejo le hubiera gustado verlo porque le gusta la canción, pero le voy a presumir”, comentó un mujer mientras lo grababa y empujaba a las demás para tener una buena toma.

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