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Resucita el Cristo de Iztapalapa

El silencio se apoderó de la explanada delegacional en la que miles de personas revivieron los pasajes bíblicos y presenciaron la escenificación 175 de la Pasión

Tras ser crucificado la tarde del viernes, ayer Cristo resucitó de entre los muertos para dar testimonio de su fe a todos los pueblos; tras el dolor y sufrimiento que vivieron aquellos que presenciaron la Pasión en Iztapalapa, ahora pueden celebrar la Pascua que da inicio con el suceso que marca el porqué de la religión católica.

El silencio se apoderó de aquella explanada donde todos vieron los pasajes bíblicos, así como lo que Jesús tuvo que pasar antes de morir en la cruz; acompañar a María, su madre, en ese dolor, fue clave para entender lo que sucedió el día de ayer; hasta que culmine la Pascua los creyentes seguirán festejando.

Fue una noche similar a la descrita por las escrituras: “una noche hermosa”, la misma que escogió Cristo para resucitar de entre los muertos, la gente veía a lo lejos a aquellos guardias que juraron que nadie saldría y ­entraría de aquel sepulcro ­donde estaba Jesús.

El mismo viernes, justo cuando Cristo fue bajado de la cruz, el prefecto romano, Poncio Pilatos, ordenó a sus soldados proteger aquella tumba, para evitar que alguien la profanara en venganza por la muerte de Jesús, o que sus apóstoles lo quisieran raptar, para inventar que sí había resucitado.

Pero nada de eso fue necesario; tras esa piedra que cubría la entrada al sepulcro, una luz ­blanca se apoderó del lugar, una luz tan brillante que dejó ciegos a los mismos guardias que protegían aquel sitio.

Y tal y como lo había prometido, se alzó de entre los muertos y resucitó; comenzó a elevarse al cielo, donde se sentaría a la­ ­derecha del Padre, y sus ángeles lo recibirían como el hijo de Dios; mientras que el diablo, aquel mal encarnado con patas de chivo y cuernos, fue derrotado al saber que su muerte no fue eso, fue el paso a la vida eterna.

Tal y como el apóstol san ­Pablo lo había escrito, la fe cristiana no tendría ningún sentido si Cristo nunca hubiese resucitado; ése es el sentido estricto de por qué existe gente que lo sigue y que año con año espera con ansias ese día ­para recordar por qué son católicos.

CAMBIOS DE TRADICIÓN. La Iglesia católica establece como tal que la Vigilia Pascual se debe hacer a las 12 de la noche, y es la más importante de todas las celebraciones que existen dentro de la fe católica, ya que se conmemora la resurrección de Cristo.

La vigilia como tal quiere decir “noche en vela”, y data de aquel pasaje bíblico en elque las mujeres encontraron el sepulcro abierto, y sobre él un ángel que les dice “¿Buscan a Jesús el Nazareno?, no está aquí, ha resucitado, ­vayan y díganle a sus apóstoles que lo ­verán en Galilea”.

Es por eso que se estableció la Vigilia Pascual, y la tradición dicta que debe ser a las 12 de la ­noche, pero diversos motivos ocasionaron que se atrasara el horario de la celebración; uno de los factores fue la seguridad de los creyentes, pues al urbanizarse las ciudades y tornarse peligrosas a altas horas de la noche, la Iglesia estableció que podría celebrarse recién oscureciera, para terminar temprano y que los feligreses pudieran regresar sin peligro a casa.

Otro factor fueron las fiestas realizadas en muchos pueblos y comunidades, donde al terminar la celebración de la Vigilia Pascual, se organiza un baile, o una serie de eventos, como ferias, jaripeos, entre otras cosas. Incluso la quema tradicional del judas ha ocasionado que esa celebración se haga mucho más temprano.

Sin importar la hora, tiene el mismo significado para todos los católicos y siempre será el motivo principal que tienen los creyentes para reivindicar su fe.  

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