Las campañas electorales

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Las campañas electorales, que por fin comenzaron, serán un parteaguas en varios aspectos de la vida nacional. Las reformas al desarrollo del mismo proceso exigen modificaciones de fondo y forma. Las fechas, los plazos, los periodos, las firmas de los Independientes, las asignaciones financieras, el proceso de fiscalización, el papel de los medios de comunicación, las formas de ­comunicar, los spots, los actos masivos (que todavía no vemos), las “entrevistas”, los noticieros y muy especialmente las redes sociales. Todo habrá que ponerlo bajo la lupa para reajustar, cambiar, eliminar o transformar para los futuros procesos. Estas campañas ya nos parecen eternas y apenas comienzan.

Las actuales candidaturas se han empeñado en demostrarse unas a otras el grado de corrupción que cada personaje ha practicado o solapado, lo cual es una confirmación de que la corrupción es el mayor mal que nos aqueja; sin embargo, no es el único conflicto que vive nuestro país. La desigualdad tiene divididos a los mexicanos en dos,  una parte formada por los que de todo tienen y otra por los que de todo carecen; pero aun en la solución de este problema ha aparecido la corrupción, la cual ha agravado esa dolorosa división.

Ante una realidad de carencias y cuando los que la sufren sienten la imposibilidad de resolverla, la idea del mesianismo no es sólo una consolación, es una esperanza, pero esa espera puede ser “eterna”, por eso los dictadores mesiánicos pueden perdurar muchos años, hasta que alguien logre hacerles ver que “El Mesías” tiene una función espiritual en la vida privada, pero no encaja en una vida pública moderna y sana.

Tampoco existe un buen dictador, pero la figura del padre firme y providente, que ordena y salva, no ha muerto. Recordemos que al presidente Lázaro Cárdenas, los campesinos lo vieron como un “Mesías”. Luis González lo describe como un cura de pueblo, sencillo, laborioso, paciente y misericordioso, lo llamaban “Tata ­Lázaro” —¿podrá haber alguna similitud con el presente? — Pensemos que hay muchos que viven en un ­pantano de frustración y pobreza.

Venustiano Carranza encontró en su primera gesta ­revolucionaria que La Justicia Social era tan urgente o más, que el “sufragio efectivo y la no reelección” por lo que en las reformas de la Constitución de 1917 se dio gran énfasis a los temas sociales. El artículo relativo al trabajo fue muy amplio, así como el que se refería a la tierra expropiada para que fuera repartida en pequeñas propiedades entre quienes se dedicaran a trabajarla.

Hoy, las propuestas de todas las candidaturas deberían considerar que lo más urgente es abatir la pobreza, lo que a su vez podría ayudar a eliminar o disminuir la corrupción.

Otro tema en el que se debería hacer énfasis es la vigencia del Estado de derecho. ¿Cómo convencer a los ciudadanos que las leyes se hicieron para cumplirlas y no para violarlas? Ésta será la tarea del próximo sexenio, no sólo la exigencia de su cumplimiento a los ­ciudadanos, sino principalmente el ejemplo de las ­autoridades, a todos los niveles. Se requiere que sin ­ninguna excepción tanto los funcionarios como los ­gobernantes y las propias instituciones se apeguen a las normas establecidas y si se consideraran inadecuadas, proceder a su reforma, pero mientras estén vigentes tendrán que ser cumplidas.

En tanto se trabaja en reimplantar los valores morales perdidos en nuestra sociedad, el cumplimiento estricto de la ley será de gran ayuda para abatir la corrupción y para restaurar la confianza de la ciudadanía en el gobierno y en sus instituciones. Los candidatos pueden ayudar a tales propósitos en estas campañas.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

 

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