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Hasta que la boda nos separe o una hilarante forma de preservar las tradiciones

Las diferencias entre las familias de los novios desencadenan una serie de desventuras que podrían arriesgar la realización de la ceremonia.

Las películas con temática de boda siempre han existido: La boda de mi mejor amigo (1997), Casarse está en griego (2002), Quiero robarme a la novia (2008) y, en México,  La boda de Valentina (2018) y Cásese quien pueda (2014) son algunos ejemplos de este género particular, a los que se les suma el filme Hasta que la boda nos separe, del cineasta Santiago Limón, una hilarante cinta protagonizada por Diana Bovio y Gustavo Egelhaaf en la que se refleja de manera divertida la realidad de las familias mexicanas y sus costumbres nupciales.

En este tipo de filmes los preparativos para una boda siempre son engorrosos y detallados, desde elegir el vestido de la novia hasta acomodar a los invitados. Elegir la comida, el lugar o la ambientación son algunos de los muchos contratiempos que aparecen en los instantes menos precisos, sin contar que las familias de los novios en ocasiones se entrometen más de lo debido.

Hasta que la boda nos separe se centra en una pareja de enamorados que pertenecen a distintas clases sociales, además de que ambos viven en una ciudad costera que anhelan tener la boda de sus sueños. Sin embargo, las diferencias entre las familias de los novios desencadenan una serie de desventuras que podrían arriesgar la realización de la ceremonia.

Al buscar la boda de sus sueños, María interpretada por Diana Bovio, y a Daniel, interpretado por Gustavo Egelhaaf, se ven involucrados en una serie de situaciones hilarantes que los llevan a tener dos bodas en un mismo día: la tradicional junto a sus familiares y la que siempre ha soñado la novia frente al mar.

La película representa la ópera prima de Santiago Limón, quien también fungió como guionista y que además adaptó el libreto de la cinta rusa llamada Gorko! (Kiss them all), del 2013 del cineasta ruso Zhora Kryzhovnikov, que tiene la misma temática pero adecuada a una típica fiesta mexicana, con mucho alcohol, música para bailar, el tío borracho, los primos molestos, el bromista y desde luego, los colados.

Hasta que la boda nos separe además destaca por su filmación con cámara en mano, pues supuestamente el hermano del novio es el encargado de documentar todo el ritual nupcial, lo cual provoca querellas, desacuerdos, bromas y revelaciones que desembocan en una locura de boda, asimismo esta técnica nos hace partícipes de los acontecimientos como si el público fuera un invitado más.

La cinta fue filmada en playas de Puerto Vallarta, Jalisco, además de contar con la participación especial del actor Roberto Palazuelos, y el comediante Adal Ramones, quienes aportan un toque de picardía y humor más popular. El filme se estrenó el pasado 29 de marzo en salas comerciales.

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