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La fórmula para acabar con el arcana imperii

Miguel Manrique Betanzos. Postulado al INAI. Es un abogado que nació profesionalmente con la primera ley de transparencia; ahora quiere estar en el ojo del huracán del acceso a la información

El abogado, actual responsable del área jurídica del INACIPE, sostiene su postulación al puesto de comisionado en el INAI.

Miguel Manrique Betanzos, jurídico del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), se postuló  al cargo de comisionado en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Es un abogado que empezó a ejercer su profesión al tiempo que entraba en vigor la primera ley de transparencia mexicana. Fue becario del Instituto Federal de Acceso a la Información (el antecedente del INAI) y “de allí empecé a ascender en función de mi trabajo, porque me encantó el tema y encontré un nicho profesional espectacular, me dije que allí estaba la posibilidad de que la gente pudiera conocer todo lo que hace el gobierno, es el fin del arcana imperii, los secretos de Estado. Eso me gustó”.

Ahora, con las reformas, el reto del INAI es mucho mayor, pues los sujetos obligados (supervisados) pasaron de unos cientos a miles. Manrique se dice listo en conocimientos y técnica jurídica para enfrentarlo. “Estoy próximo a cumplir 35 años, mi juventud me da un panorama más fresco sobre lo que debe hacerse, sobre las tecnologías de la información, redes y la focalización de mensajes para que la gente conozca más gente”, agrega.

“Hay áreas de oportunidad en el INAI como la difusión de los alcances de este derecho al acceso a la información”, comenta, “sabemos que en general puede no haber mucha conciencia de qué cosa hace el INAI, así que tenemos que buscar audiencias estratégicas y con mensajes focalizados sobre qué puede conocer la gente, cómo ejercer este derecho”.

 

–Tenemos jóvenes, millones, pegados a torrentes de información en redes (incluyendo información sobre gobierno), quizás no muy sólidas en contenidos, pero que van a una velocidad impresionante…

–Mucho en esto es tema educativo; una función que tiene el INAI es difundir pormenores y beneficios de este derecho a la información. Se ha logrado mucho en 15 años y ahora debemos fortalecer esquemas mucho más educativos para poder vincular el derecho a conocer con otras cosas: un ejemplo, yo soy el titular Jurídico del INACIPE y de su Unidad de Transparencia y cualquier ciudadano que quiera debería poder saber si tengo el perfil adecuado para ese puesto. Si tenemos jóvenes que se interesan por el tema energético, pues hay que focalizar los mensajes sobre la reforma energética y en esto entra algo importante: tiene que lograrlo el INAI en conjunto con todos los sujetos obligados en forma proactiva, que los sujetos (organismos) obligados a la transparencia, sin necesidad de que se les pida la información, la entreguen, la publiquen, lo que no es malo, por el contrario eso legitima su actuación.

–Muchas unidades de transparencia de gobierno buscan formas de evitar entregar información o entregarla mal o sencillamente decirle al ciudadano que su pregunta no se entiende, que está mal planteada…

–Exacto, estamos quedando cortos, si sabemos que hay algo reflejado en documentos, los sujetos tenemos que buscar darlo. A lo mejor, en efecto, el ciudadano no conoce (y no tiene por qué conocer) la gaveta, el número de ejecución o expediente… En el Inacipe, una institución académica, en ocasiones las preguntas toman ese tono académico, y si bien no hay un documento totalmente apegado a lo que se pregunta, sí tenemos libros que abordan el tema y que pueden subsanar la inquietud del solicitante. Tenemos que ver que es un tema compartido, el ciudadano debe informarse y la autoridad debe informar.

–El Inacipe debe ser un lugar de excepción en cuanto a la capacidad de ordenar y organizar sus documentos y acervos, en oficinas de gobierno en donde el orden que se guarda a veces hace pensar, lejos de que no quieran contestar algo, más en que traen un orden increíble en su gestión cotidiana y eso dificulta la ejecuciónde la transparencia.

–Al final del día todo esto tiene que ver con el archivo y la organización de los documentos, nosotros tenemos la tarea, como sujetos obligados, de documentar cada decisión que se tome y cada acto público. Cada uno de ellos se materializa en documentos y cada uno de estos documentos debe integrarse en expedientes debidamente clasificados, por eso es que también es un pendiente la Ley General de Archivos que está en la cancha del legislativo. Nada como la organización, con temas claros, funciones definidas, lo que permite que el derecho a la información se maneje de manera tersa, suave y empiece a funcionar casi automáticamente.

–El INAI ya pueda sancionar, ¿qué tanto el INAI, este cachorro de 15 años, sabe usar sus dientes?

–Creo que sí falta, hay áreas de oportunidad en cómo aplicar los esquemas de sanción, apretar los dientes, cerrar la mandíbula (sobre quien incumple con la transparencia); los esquemas de sanción van de la mano con otras instituciones y esto nos lleva a que tenemos que consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción, tiene que haber un Fiscal Anticorrupción…

–Pero no hay Fiscal Anticorrupción, ¿a qué nos condena esto?

–Ya en el Código Penal Federal se estableció que habrá delitos por corrupción y entonces la Ley General de Transparencia prevé que, uno, no se puede reservar información en violaciones graves a los derechos humanos; y dos, que no se puede reservar si son hechos de corrupción… Y pues parecería que ya la hicimos, pero no podemos aplicarlo porque el transitorio en casos de corrupción indica que no podrá hacerse hasta en tanto no se nombre al Fiscal Anticorrupción. Se vuelve esto una pieza clave para que el papel del INAI se vea completo y sus determinaciones en torno, por ejemplo, a Odebrecht, puedan aplicarse completas… nos falta este elemento.

–Pues parecen surgir más faltantes ya que no hay Fiscal Anticorrupción ni la Fiscalía General autónoma que la debe alojar; no hay Código Penal Nacional que debería absorber al Código penal Federal actual…

–Sí, claro, pero veámoslo finalmente como un tema en desarrollo, el Sistema Nacional Anticorrupción tiene muy poco de haberse instaurado. Creo que debemos redoblar esfuerzos, para darle al país el Sistema Nacional Anticorrupción que el país merece y necesita.

–Su tono es optimista, ¿no se nos ha ido el tren por estos atrasos?

–Creo que debo serlo porque se trata de instituciones jóvenes, un sistema anticorrupción joven en el que, sin embargo, ha habido avances. Vamos por buen camino, pero debemos apretar el paso. Siempre habrá resistencias antes de lograr el cambio, la horas más oscuras son antes del amanecer.

Encuentro

El actual responsable jurídico del Instituto Nacional de Ciencias Penales y, por ende, cabeza de la transparencia en esta institución académica, comenta que llegó como joven becario al recién creado Instituto Federal de Acceso a la Información. Aquella institución sólo tenía autoridad sobre organismos de gobierno (vigilaba el acceso a la información pública gubernamental). La transparencia avanzó en México hasta incluir a instancias privadas y la protección de los datos personales de los ciudadanos.

Tripié cojo

Al tiempo que la transparencia debe brindar la oportunidad de que los ciudadanos vigilen lo que hace su gobierno, instituciones de nuevo cuño como la Fiscalía General autónoma y La Fiscalía Anticorrupción deberían completar los dientes ciudadanos para evitar que la vida nacional sea sometida a la opacidad, la falta de aplicaciones y los sobornos...

 

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