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Desaladora en EU amenaza ecoturismo del noroeste mexicano

La instalación industrial fue construida en la década de los sesenta, pero podría empezar a operar de manera permanente en los próximos meses; sería el fin de las ciénegas sonorenses

La imagen muestra la división fronteriza del Río Colorado en donde trabajan las presas estadounidenses y mexicanas; también se muestra la desaladora, emplazamiento industrial que eliminaría la sal del río y sus desechos se convertirían en un daño extremo

Una desaladora de agua en Yuma, Arizona, ha puesto en jaque a la Ciénega de Santa Clara, en Sonora, considerado el humedal más importante por su diversidad ecológica en una de las zonas más árida del país.

Martín Sau Cota, director de la Reserva del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, señaló que el humedal forma parte de la reserva de la biósfera decretada en 1993, por su valor ecosistémico y biológico, pero su agua está en riesgo de ser modificada sustancialmente.

“La Ciénega tiene amenazas muy claras: que funcione la desaladora, porque eso subiría altamente la salinidad y eso no permitiría el desarrollo de la vegetación y se perdería totalmente como hábitat”, expresó.

Además, como parte de los acuerdos en materia de agua entre México y Estados Unidos, se establece que si baja el aporte de la cuenca del Río Colorado a México (mil 850 millones de metros cúbicos al año), ese faltante se sustituirá con agua de retorno agrícola del valle Wellton, debidamente tratada para bajarle los altos niveles de salinidad, por lo que el volumen de agua hacia la ciénega, que depende en 80 por ciento de lo que le llega de Wellton. disminuiría drásticamente.

Otras amenazas que enfrenta el humedal de 19 mil hectáreas son los residuos sólidos que se recibe, al ser llevada el agua a través del canal Wellton-Mohawk; además cíclicamente, cada cuatro años, hay severos incendios del tule debido a las altas temperaturas (50 grados en julio y agosto).

Pero, enfatizó Sau Cota, la mayor y permanente amenaza es la desaladora de Yuma, que en 2010 hizo pruebas durante dos meses, lo que disminuyó el agua hacia la ciénega. Resaltó que la desaladora no ha operado de manera permanente por el alto costo que implica.

El problema es que la desaladora, construida en la década de los sesenta, podría empezar a operar de manera permanente en los próximos años para desalar y usar agua de desecho agrícola, cuando la cuenca del Río Colorado, que depende de las nevadas y deshielos de las Rocallosas (afectadas ya por el cambio climático), no aporte agua suficiente para insumo de Estados Unidos y para cumplir con la cuota hídrica que debe entregar a México cada año.

Durante los primeros años de aplicación del Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales de 1944, México recibió del Río Colorado aguas de buena calidad con valores de salinidad que no sobrepasaban las 900 partes por millón (miligramos de sal por cada litro de agua). Sin embargo, a finales de 1961 incrementó la salinidad del agua debido a que Estados Unidos, a fin de reducir el nivel de las aguas freáticas, perforó y puso en operación varios pozos en el valle de Wellton-Mohawk, contaminando con sus descargas las aguas que llegaban a territorio mexicano y aumentando la salinidad a tres mil partes por millón (ppm).

Después de años de negociaciones, en agosto de 1973, se firmó el Acta 242 denominada Solución Permanente y Definitiva del Problema Internacional de la Salinidad del Río, Colorado. En este documento se limitaba la cantidad de sal que podía tener el agua de Wellton al cruzar México, comparando los niveles entre la salinidad en la presa Imperial, en California, y la salinidad en la presa Morelos, en Baja California. La salinidad no debe sobrepasar las 121 ppm.

El acuerdo también establece que se entregará un volumen de agua (172 millones de metros cúbicos) con una salinidad sustancialmente igual a la de las aguas habitualmente entregadas, o sea con altos niveles de salinidad, para lo que se contempló extender el Dren de desvío del Wellton-Mohawk hasta la Ciénega de Santa Clara, en Sonora, que es básicamente agua de desecho agrícola con alta salinidad, pero que permite el desarrollo de la vida silvestre en el humedal sonorense.

De esta forma, luego de 30 años de permanecer seco debido al represamiento del Río Colorado, el humedal resurgió en la década de los setenta en una de las zonas más áridas del país, albergando una amplia variedad de especies de flora y fauna.

Desde 1996, en coordinación con los pobladores, se maneja un proyecto ecoturístico en la zona de amortiguamiento de la reserva, que son casi seis mil hectáreas.

“Es el humedal más grande del desierto sonorense, tiene aproximadamente 19 mil hectáreas, de las cuales cinco mil 700 tienen vegetación dominada por tule y carrizo; es una zona navegable, que permite un aprovechamiento con criterios ecoturísticos”, dijo Sau Cota

La zona, abundó, sufrió los efectos más fuertes con el represamiento de agua en las cuencas media y alta del Río Colorado, del lado norteamericano.

“Originalmente este humedal existía como un brazo remanente, que tenía agua por las grandes avenidas del Río Colorado, pero con la presa Hoover sufrió cambios, al igual que todo el Delta del Río Colorado, el cual se modificó en un 90 por ciento en su estructura vegetal y en su funcionaldad”, refirió.

Bajo la persistente amenaza de la desaladora, el humedal se ha convertido en un sitio prioritario para unas cien mil aves de 280 especies, entre residentes y migratorias, y tres especies binacionales.

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