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Alarmante escalada en la guerra comercial entre China y EU

En tan sólo 11 horas Pekín respondió al plan de Washington con una lista que incluye importaciones de autos, aviones, soya, carne y productos químicos

La disputa comercial entre China y Estados Unidos comienza a escalar niveles que alarman al mundo. Tan sólo 11 horas después de que la administración de Donald Trump diera a conocer sus planes para imponer aranceles a productos chinos por valor de 50 mil millones de dólares, Pekín no perdió el tiempo ni el valor para aprobar una lista de gravámenes similares a importaciones estadunidenses claves como soya, aviones, autos, carne y productos químicos.

Lo más increíble es que el mandatario estadunidense niegue que estas represalias equivalgan a una guerra comercial entre las dos mayores economías mundiales.

Trump señaló que: “No estamos en una guerra comercial con China, esa guerra fue perdida hace muchos años por las personas tontas, o incompetentes, que representaban a Estados Unidos”, tuiteó el mandatario temprano el miércoles.

No obstante, los inversionistas se preguntan hasta dónde podría escalar una de las peores disputas comerciales en años.

“Se daba por hecho que China no respondería de manera muy agresiva y evitaría una escalada de las tensiones. La respuesta de China es una sorpresa para algunas personas”, explicó Julian Evans-Pritchard, analista de Capital Economics, destacando que ninguna de las partes ha pedido aún la entrada en vigor de los aranceles.

Entre los productos de fabricación estadunidense que podrían ser gravados con tarifas por China destacan los autos eléctricos de Tesla, los modelos Lincoln de Ford, los aviones Gulfstream, de General Dynamics y el whiskey Jack Daniel’s de Brown-Forman, según indicó la lista de Beijing.

A diferencia del listado de Washington, que fue completado con muchos productos industriales menos conocidos, el de China incluye exportaciones referenciales estadunidenses, como la soya, la carne de res congelada, el algodón y otras materias primas agrícolas procedentes de estados como Iowa o Texas, que votaron por Trump en la elección presidencial de 2016.

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