Nacional

El Sur Profundo recibe con suspicacia a Zavala

Crónica acompañó a la candidata a la Tierra Caliente guerrerense, una de las zonas con peor situación de violencia. Un mundo ciudadano desconfiado aflora a cada instante. La candidata independiente busca votos en tierras donde “hasta la que vende frijoles” paga derecho de piso

Los tres últimos actos de campaña de Margarita Zavala son emblemáticos por suscitarse en algunos de los entornos de mayor violencia y crimen en México. La abogada visitó los municipios de Ecatepec (Edomex), Ciudad Altamirano (Guerrero) y Cuernavaca (Morelos).

Después de su arranque en el Ángel de la Independencia, inició el domingo sus visitas a provincia, en un pequeño salón de fiestas de Ecatepec. Se dio cita con familiares de víctimas y la organización civil Familias Unidas por una Causa, dedicada al apoyo a familiares que han sufrido los delitos de  feminicidio, trata y de la desaparición de sus integrantes.

Su segunda visita a provincia se realizó en Ciudad Altamirano, Guerrero, una de las regiones más azotadas por el látigo del crimen organizado. Fue el lugar donde Zavala se reunió con maestras de Tierra Caliente, quienes expusieron su preocupación, pues todos los comerciantes, hasta las mujeres que venden frijoles en las plazas pagan derecho de piso (extorsión).

Durante su visita a la pequeña ciudad reconocida por ser paso del tráfico de amapola, Margarita Zavala hizo un rápido pronunciamiento de su estrategia de seguridad, el escenario fue la entrada de la fábrica embotelladora de FEMSA Coca Cola, de Ciudad Altamirano, que tras sufrir primero de extorciones y a finales de marzo, de un atentado en el que un comando armado rafagueó el acceso, fue cerrada indefinidamente la embotelladora, dejando sin empleo a sus trabajadores.

La última visita a provincia, fue en la capital de Morelos, en la que durante un evento de recaudación para la campaña de Zavala, los asistentes externaron su preocupación por el aumento de secuestros.

Los organizadores del evento le retiraron de las manos el micrófono a uno de los asistentes, quien quiso externar su experiencia cuando fue víctima de dos secuestros. En cambio, la medición del tiempo fue muy diferente para un joven de 16 años, los minutos no fue en su contra mientras estuvo alabando la grandeza de Zavala, y porque su discurso se dedicó a resaltar la superioridad de la candidata frente a otros postulantes.

Según la coordinación de comunicación de la Zavala, aún no se encuentra definida del todo la agenda de campaña, sin embargo, se puede adelantar que para la abogada, al igual que como lo fue en algún momento para Felipe Calderón, su esposo, es una prioridad el tema de seguridad.

A consulta expresa de Crónica, Zavala señaló que los resultados de la Guerra contra el narcotráfico de Calderón, no son perjudiciales para su campaña, ya que el fue el primer presidente en enfrentar al crimen organizado y que la percepción de la Guerra era susceptible a interpretaciones por su naturaleza multifactorial. Un discurso poco sensible ante la devastación y muerte de familias enteras. La ex primera dama piensa que en el presente sexenio se abandonó indebidamente la estrategia de seguridad, de llegar al ejecutivo Zavala plantea la duplicación en número de los efectivos policíacos.

Un diálogo difícil. Fue interrumpido en varias ocasiones, hasta que se le retiró el micrófono de las manos. Era el señor Fernando Castrejón quien expuso en el evento de Cuernavaca, cómo fue que sobrevivió a dos secuestros en los que, dijo, llegó a empatizar con sus captores, quienes le compartieron que fueron orillados a secuestrar por la desesperante falta de trabajo.

La incomodidad de los organizadores se hizo manifiesta cuando Fernando expuso la habilidad de los gobiernos para actuar desde la simulación, Fernando compartió para Crónica: “Es lo que opino de todos los gobiernos, hay mucha simulación, manejan mucho las estadísticas, por ejemplo, es común en el sector salud que publiquen ‘Atendimos a tantos derechohabientes’... ¿Pero les resolvieron realmente su problema? No es cierto. Solamente son números. Lo cierto es que la gente está padeciendo esa simulación en todos los ámbitos.”

El señor Castrejón asegura que de 2009 a 2012 la vida era crítica, fue en esos años cuando sufrió la privación de su libertad.

Fernando, luego de su primer secuestro, evitó la ruta de la carretera Lagunas de Zempoala-Toluca, camino en el que fue raptado. Años después, la necesidad lo empujó a atravesar ese mismo rumbo. La estadística tampoco le resultó favorable en aquella ocasión: ocurrió su segundo secuestro.

“La primera vez los secuestradores se habían equivocado al anotar el número de mi tarjeta”, recordó, “me amenazaron de muerte, me apuntaron en la cabeza cortando cartucho”. En la segunda hubo un tiroteo. A un compañero de viaje lo hirieron en una pierna: “Yo creo que esa carretera sigue siendo insegura”, concluyó.

 “En ambas ocasiones me dijeron que ellos preferían trabajar que secuestrar, porque también sus vidas y el futuro de sus familias estaban corriendo riesgo. Entonces me pregunto ¿Por qué no se resuelve después de tanto tiempo el problema del desempleo? Calderón se propuso como Presidente del empleo”, increpó.

Al igual que sus secuestradores, el desempleo ha alcanzado a los hijos del señor Fernando Castrejón, quiénes por la necesidad, dejaron Morelos en busca de oportunidades en Querétaro. A pesar de su formación universitaria, los hijos del señor Fernando se encuentran actualmente laborando como obreros. “Allá si hay empleo, pero no son trabajos para profesionistas, hay empleos para obreros, los profesionistas como mis hijos, no tienen cabida, ni ahí, ni en Morelos. No tienen oportunidades a pesar de haber estudiado”.

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