¿Qué es eso llamado México?

Saúl Arellano

La pregunta que le da título a este texto no es retórica. Se trata de una cuestión que debe ser respondida de manera atenta y cuidadosa, sobre todo ahora que se habla de una elección en la que aparentemente está en juego lo que Rolando Cordera y Carlos Tello habrían denominado hace ya más de tres décadas, como “la disputa por la nación”.

Lo que piensan al respecto José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y Margarita Zavala es una incógnita difícil de dilucidar a partir de los balbuceos que han emitido en las precampañas y en estos primeros días de campaña, en la cual se disputa no sólo la Presidencia de la República, sino también las 628 curules de ambas Cámaras del Congreso, nueve gubernaturas y sus congresos locales y miles de presidencias municipales, regidurías y sindicaturas en el nivel local.

No se debe ser experto para anticipar que ante la pregunta ¿qué es México?, o bien, ¿qué significa México para usted?, la candidata y los candidatos estarían prestos a darnos respuestas del tipo “es grandeza, ilusión, color”, “es su gente, sus ríos y sus montañas”, “es historia, tradición, lengua”. Con respuestas así saldrían del paso, pero seguiríamos sin saber exactamente qué piensan de lo que somos como país.

De una definición como la que aquí se pide se desprenderían de inmediato, con claridad, cuáles son los ejes rectores de su visión de gobierno. Es decir, si hubiese alguien, entre quienes están en la disputa, que pudiera darnos una respuesta firme y conceptualmente sólida acerca del asunto, podríamos comprender con mayor facilidad por qué propone unas y no otras políticas públicas, programas y acciones.

Lo esperable en una campaña como la que estamos viendo es que los cuatro contendientes nos digan “entiendo por México esto o aquello”. Esa sola respuesta le daría a quienes no han decidido aún por quién votar, y sobre todo a quienes ya han tomado esa decisión, elementos de juicio suficientes para saber si ése es, o no, el proyecto de país que quieren respaldar.

Una definición como la que se plantea tiene una relevancia mayor, porque se trata, cuando se está en el terreno de la política, de una construcción que parte de lo conceptual, pero que no escapa a una ética personal y profesional en quien la asume.

Pensar en qué es el país de una u otra manera implica pensar también en qué y cómo debe hacerse para que esa definición tenga una materialización. En el caso de alguien dedicado a la política, los conceptos deben tener una traducción práctica, en términos de posibilidad de construcción histórica.

Conceptuar, imaginar y pensar lo que es México implica, por lo tanto, un ejercicio de comprensión; es procesar la complejidad, la pluralidad y la diversidad demográfica, natural y cultural de quienes lo habitamos. En esa lógica, un despliegue procedimental que debería permitir la construcción de un gobierno eficaz, entendido como aquel que es capaz de cumplir y hacer cumplir el orden constitucional.

Decir qué piensan que es México implicaría darnos una señal preclara en torno a cómo piensan respecto de los temas cruciales que tenemos en el país: asumir como prioritarias unas y no otras agendas trasluce qué noción de país se tiene detrás.

Para resumir: qué políticas públicas, qué prioridades presupuestales, qué tipos de programas se plantean, implica una concepción previa de lo político, lo económico y lo social. De eso poco se ha hablado hasta ahora en lo que va del proceso electoral.

Octavio Paz sostuvo alguna vez: “la mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos, una reiterada manera de ser y vivir otra cosa”. Frente a eso estamos, y frente a eso los candidatos están obligados a definir, pero, sobre todo, a definirse.

@saularellano

www.mexicosocial.org

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