Tenemos dos candidatos “pidatas”

David Gutiérrez Fuentes

¿Recuerdan el exitoso anuncio para promover el combate a la piratería que pasaban en el cine y se reproducía en los ahora anacrónicos DVD? Pues bien, esta semana José Antonio Meade y Ricardo Anaya me lo recordaron. Veamos.

El nivel de desesperación de los candidatos opositores de AMLO para aumentar su porcentaje en las encuestas y los estudios que hacen sus partidos a puerta cerrada para constatar su explicable rezago en la campaña presidencial con respecto al odiado puntero, los ha llevado a probar de todo. Tachan a AMLO de ocurrente, pero como explica con agudeza Tatiana Clouthier, son “ocurrencias” que le copian al candidato de Morena sin mucho éxito y a veces se les regresan como búmeran. El más reciente ejemplo lo tenemos cuando comprobaron el fracaso del símil Morena Chavismo (sobre el que algunos necios siguen insistiendo) y descubrieron que tal vez sería más redituable hablar de combate a la corrupción.

Meade se quiere presentar como un ciudadano ejemplar que erradicará la pillería política del país. Sin embargo, tiene en su contra dos sombras que lo opacan: es el abanderado del PRI y del Partido Verde, dos marcas que representan lo peor de la política en México. Es como si la Coca-cola y las sopas Maruchan se quisieran promover como los alimentos con altos valores nutricionales en este país de obesos. El candidato de Peña Nieto y de Videgaray tiene, por añadidura, aliados impresentables como voceros de campaña y algunos merolicos que cada vez que quieren ayudar le meten goles a su gallo. El indiscutible líder de autogoleo de ese equipo que no da una es Vicente Fox, vinculado por cierto a Cambridge Analytica, según lo escribe Lourdes Mendoza en El Financiero.

Como abanderado de estos partidos, Meade se encuentra atado de manos porque representa a un grupo en el poder que es sinónimo de corrupción. Escándalos como la Casa Blanca, Odebrecht o la Estafa Maestra, que le valen premios a los reporteros en el extranjero y carpetazo a los artífices y cómplices de esta modalidad de latrocinio aquí, son temas de los que jamás oiremos  hablar a un candidato que va en picada y que hasta hace unas horas no había presentado su declaración 3 de 3.

Pero también Ricardo Anaya descubrió que es más fácil piratear las ideas de Morena, que cambiar la imagen de
colaboracionista del régimen que se ha ganado sin ningún esfuerzo este candidato que promovió ocho de las diez reformas de Peña Nieto, incluida la educativa, en la que Nuño se gastó cantidades millonarias publicitándola en medios en crisis. Hago esta referencia porque hace poco en Tamaulipas, Anaya descubrió que esta reforma laboral disfrazada de educativa, como lo ha sostenido con una amplia base argumental, el maestro Manuel Gil Antón: ¡es un desastre y está absolutamente equivocada!

Anaya también le pirateó a AMLO el formato de conferencias mañaneras desde las cuales perora sus bufonadas sacadas de la manga, le pirateó la propuesta de bajar el IVA en la frontera del 16 al 8 por ciento, así como el precio de las gasolinas para homologarlo con el de vecino país.

En suma: tenemos dos candidatos “pidatas”. Digamos no a la piratería.

dgfuentes@gmail.com

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