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Paolo Taviani: El neorrealismo constituye uno de los tres pilares de la cultura italiana

Uno de los reconocidos hermanos cineastas italianos presentó en España su filme Una questione privata.

Paolo Taviani, uno de los dos hermanos cineastas italianos, reconocidos por películas como Padre padrone (1977), Good morning, Babilonia (1986) o La noche de San Lorenzo (1982), ha dicho ayer en Barcelona que tiene la sensación de haber hecho siempre “el mismo filme, dividido en diferentes capítulos”.

Los hermanos Taviani son objeto por parte de la Filmoteca de Cataluña de un amplio ciclo retrospectivo, que repasara prácticamente toda su filmografía durante los meses de abril y mayo y que comienza con el estreno de su última película, Una questione privata (2017).

Se ha resistido Taviani a hacer un balance de su carrera, porque “suena casi como un obituario”, y ha añadido: “No es el caso, pues tengo 86 años y espero tener un futuro larguísimo y tiempo para hacer muchas películas, tantas como Manoel de Oliveira”, el cineasta portugués que trabajó hasta su muerte, con 106 años.

 “Siempre hemos tenido la sensación de que estábamos inventando nuestra filmografía, pero en realidad tenemos la sensación de haber hecho siempre la misma película, dividida en diferentes capítulos”, ha explicado.

Se ha mostrado esperanzado en que, al igual que su generación, en la que también están Bernardo Bertolucci, Olmi o Ettore Scola, recogió la herencia del neorrealismo italiano, “los futuros cineastas también recojan nuestra influencia”.

Lamenta que el frenesí de la vida actual hace que “cada década sea muy diferente de la anterior, como si para reafirmarte tuvieras que olvidar lo hecho por la generación anterior”.

Taviani considera el neorrealismo como “las raíces sobre las que se sustenta el árbol de la cinematografía italiana” y ha añadido: “El neorrealismo constituye, junto con el Renacimiento con Caravaggio y el melodrama decimonónico con Verdi, los tres grandes pilares de la cultura italiana”.

Sobre el proceso creativo a cuatro manos, Paolo ha recordado que siempre trabajan juntos en la elaboración del guion, pero en el espacio de rodaje todo está sometido al “azar”.

Ese mismo azar fue, ha dicho, el origen de dedicarse profesionalmente al cine, después de ver de niños Paisà de Roberto Rossellini, y años después cuando fueron premiados con la Palma de Oro en Cannes fue el propio Rossellini quien les entregó el galardón.

Precisamente, en una fiesta que tuvo lugar en Cannes por el centenario de los Lumière, el tema central fue los hermanos cineastas y allí se congregaron los hermanos Coen, los Dardenne y los Taviani y reflexionaron sobre el reparto del proceso creativo.

“Al final, los seis concluimos que es una casualidad feliz que eso se pueda hacer así, pero en realidad nos lo repartimos todo de manera azarosa”, ha apuntado Paolo Taviani.

Sus películas nacen, ha confesado, “de largas conversaciones en largos paseos que los dos hacemos por un gran parque en la parte alta de Roma, para pasear a nuestros perros pero también para pasear nuestros cerebros”.

Pocas horas antes del rodaje, los dos Taviani miran qué encuadre harán y se reparten las escenas alternativamente y, si la película tiene un número impar, la última se sortea con una moneda a cara y cruz.

“Mastroianni, al principio, se quedó boquiabierto por este procedimiento y pensó que no funcionaría de ninguna manera, pero al final se conformó y en el rodaje, para no equivocarse preguntaba por Paolo Vittorio”, ha añadido.

Taviani ha hecho un llamado al nuevo gobierno italiano para que apoye, como en Francia, el cine italiano. “El mundo mira en general hacia el cine europeo, y el gobierno de un Estado debe darse cuenta de que una buena manera de exportar Italia es a través de su cinematografía”.

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