Educación y Magisterio en Estados Unidos

Ulises Lara López

A principios de la presente década, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, uno de los hombres más ricos en Estados Unidos, asistió al Festival de Cine de Sundance; no tenía películas en su mente, lo movía más una de sus motivaciones: la educación para los niños.

Esperando a Superman (Waiting for Superman, Davis Guggenheim, 2010) es un documental que se enfoca en lo que Gates y el cineasta dicen es un desastroso sistema educativo en las escuelas públicas. Muestra la crítica realidad educativa en Estados Unidos, da cuenta que con el correr de los años hay un descenso en el nivel educativo en los colegios públicos y las pocas posibilidades que tienen las clases bajas a la hora de hablar de educación.

Algunos ciudadanos pueden optar entre la educación pública y la privada; otros sólo se someten a la única opción que les queda, quedando vedada la posibilidad de elección; y parece ser que educación pública, en Estados Unidos como en muchos otros países, viene a ser sinónimo de mala educación. Hay algo que no anda bien, de eso justamente es lo que tratará la película: observar cuáles son los eslabones del sistema en los que algo falla, denunciar, pero sobre todo dar testimonios directos para efectuar esa denuncia.

Como muchos documentales, éste busca despertar conciencia, denunciar una situación mostrándola al mundo. Mediante las entrevistas, da forma y prueba de distintos niños de etnias, familias y posiciones económico-culturales diferentes, funcionarios y reformadores educativos dan su testimonio acerca de la vivencia de la educación y de sus proyecciones en relación con ésta.

“La calidad de nuestro sistema educativo es lo que hizo a Estados Unidos un gran país. Ahora no es tan buena como antes, y necesita ser muchísimo mejor”, dijo Gates en el estreno de dicho filme.

Gates, cuyas ganancias fueron estimadas en 86 mil millones de dólares por la revista Forbes en 2017, sabe lo que es la educación. Su fundación, The Bill and Melinda Gates Foundation, dona millones de dólares para mejorar las escuelas en Estados Unidos.

Gates, de 62 años, ve esta película como una manera para enseñar a los estadunidenses cuánto ha decaído el sistema educativo del país y cómo rescatarlo.

“No existen muchas películas sobre educación y es un problema complejo de explicar. Davis (...) lo hace realmente emocional y eso sólo lo hace un gran narrador”, comentó Gates.

Guggenheim se enfoca en los estudiantes que quieren una mejor educación pero no parecen obtenerla. El cineasta habla con expertos como Gates y Geoffrey Canada, presidente de la organización comunitaria Harlem Children’s Zone, y cuestiona las tareas de administradores, sindicatos de maestros y otros directamente involucrados en la educación del país. Esperemos que no se parezca al documental que patrocinó Televisa y que fue la antesala de la reforma educativa mexicana, ¿lo recuerda? ¡De Panzazo!

En los primeros días del pasado mes de marzo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aparte de promover que se arme a los profesores, promueve su proyecto de reforma educativa, razón por la cual firmó una Orden Ejecutiva y realizó una gira a Florida, por ser éste uno de los Estados donde ha tenido éxito su programa: (libertad escolar), programa que otorgaría a los estudiantes la opción de elegir a qué escuela primaria o secundaria quieren asistir, independientemente de si ésta es pública o privada, mediante aportaciones de la población.

Existen tres tipos de centros educativos: los públicos (a los que acude un 91 por ciento de la población escolar), los privados (un 79 por ciento de ellos con orientación religiosa) y los denominados charter. Para recibir los fondos necesarios, estos últimos tienen que presentar un modelo educativo que sea considerado innovador, vinculado a la comunidad en la que se encuentren y someterse a evaluaciones periódicas. En la financiación de los centros escolares no sólo intervienen los poderes públicos, sino que se involucra toda la comunidad, reflejo de la importancia que se le concede en todo el país a la educación como tarea colectiva. El sistema de financiación es complejo y participan en él, en primer lugar, el Estado (normalmente a través de los Distritos Escolares); en segundo lugar, las instituciones locales; y, en tercer lugar, instituciones y corporaciones de carácter privado. En el caso de centros de Título 1 (centros con alumnos de bajos recursos económicos) y de Título 3 (centros con estudiantes que sean hablantes de otras lenguas distintas del inglés), las ayudas económicas vienen del gobierno federal.

Mientras tanto, miles de maestros de Oklahoma y Kentucky iniciaron el pasado lunes un paro de labores para demandar un aumento a sus salarios y mayores presupuestos para la educación pública. También en Oklahoma, alrededor de 200 distritos escolares pararon las clases para más del 40 por ciento de los estudiantes de primaria y secundaria de la entidad, según la presidenta de la Asociación de Educación de Oklahoma, Alicia Priest. En vez de acudir al salón de clases, los maestros abordaron autobuses para dirigirse este lunes desde los diversos puntos del estado, hacia el Capitolio Estatal en la Ciudad de Oklahoma, donde se manifestaron unos 30 mil profesores para una jornada de protestas. Será que ya le apareció a Trump la versión gringa de la CNTE…

Lo cierto es que en nuestro país no hay que esperar un superhéroe que podría salvar a la población estudiantil de los cambios que requiere el sistema educativo. Lo están haciendo los trabajadores igual que en el vecino país del norte y ya empezaron las coincidencias, entre algunos candidatos presidenciales, sobre la necesidad de revisar la reforma educativa.

Finalmente, no quisiera cerrar mi colaboración sin mencionar otra similitud entre los sistemas de México y Estados Unidos: La Violencia. Ahora es la UACM donde se reportan cuatro jóvenes alumnos asesinados, hace poco una docente y su hija, ambas de la UNAM, fueron brutalmente asesinadas. Que las víctimas sean universitarias no es distinto ni más grave que otras muertes, es la profundización de la violencia de nuestra sociedad en espacios que estaban aislados de esos acontecimientos. Tenemos que replantar la situación y el diseño de alternativas, sigamos exigiendo justicia y dignidad pero también vayamos avanzando hacia una cultura de paz desde la educación en todos sus niveles.

 

Imprimir

Comentarios