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Sí fue un helicóptero de Marina el que disparó contra vehículo familiar

La Procuraduría General de la República (PGR), a través de análisis periciales, determinó que las balas que mataron a una familia la madrugada del 25 de marzo pasado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, procedieron de un helicóptero artillado de la Marina Armada de México. La institución castrense, después de conocer los resultados de estos análisis oficiales, asumió la responsabilidad y se comprometió con la reparación del daño a las víctimas.

Previamente, la Marina no había reconocido que su aeronave había impactado accidentalmente al vehículo de la familia y señaló que hasta ahora se cuentan con elementos técnicos para saber qué fue lo que pasó. La Marina resaltó que se trata de un hecho accidental derivado de los ataques de grupos delictivos.

Como se recordará, en la noche del 24 al 25 de marzo, los marinos fueron emboscados tres veces, primero en un ataque contra una patrulla en una zona urbana. Los dos últimos ataques de la delincuencia organizada se registraron cuando convoyes de marinos salían de su base de operaciones para auxiliar a sus compañeros.

Las balas de la delincuencia organizada fueron capaces de atravesar las placas blindadas de los vehículos militares, lo que supone no sólo una preparación cuidadosa de estos atentados criminales, sino también la introducción de nuevas armas por parte de los cárteles.

El domingo 25, la Marina rindió su informen con bajas propias y los decesos de los maleantes sin hacer alusión a bajas entre civiles no relacionados con el crimen organizado. La Marina, en un comunicado oficial, indicó que asumía estos hechos y la reparación del daño, añadiendo que se trataba de un hecho accidental derivado directamente de la acción violenta de criminales que actúan desde el anonimato.

La PGR logró determinar que el vehículo familiar  recibió los impactos “de manera circunstancial en la línea de fuego del enfrentamiento con los civiles armados”. La Marina dio sus condolencias a los deudos.

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