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Isao Takahata, una luz que siempre brillará en la animación mundial

Su incursión en el mundo de la animación inició cuando comenzó a laborar en la famosa Toei Animation

Aún recordamos, con mucha nostalgia y alegría, una serie animada que fue un ícono para la televisión mexicana durante los años ochenta, y que siguió en transmisiones hasta los años 90; hablamos de Heidi, la niña de la pradera (1974). Sin embargo, muchos aún desconocen el nombre del creador de esta animación japonesa de renombre mundial, y cuyos trabajos forman parte de una larga lista de obras de culto dignas de ser recordadas por la eternidad; nos referimos a Isao Takahata, genio detrás de películas como La tumba de las luciérnagas (1988), y cofundador de los afamados Estudios Ghibli.

El 5 de abril del presente año, se anunció la perdida de una de las mentes más creativas dentro del cine de animación y que, a la edad de 82 años, dejó un legado difícil de igualar. Takahata nace un 29 de octubre de 1935, en la prefectura de Mie (centro de Japón), donde fue uno de los sobrevivientes de los bombardeos norteamericanos a la temprana edad de 9 años, durante la Segunda Guerra Mundial; hecho que lo marcó de por vida.

El director de la serie Marco (1976), no era propiamente animador en su totalidad, pero esto no lo detuvo para hacerse cargo de proyectos sumamente exitosos; basado en su amor por la innovación tecnológica, el arte como apuesta visual para transmitir historias más cercanas y su constante defensa de los sentimientos y las emociones, como pilar fundamental en la narrativa de sus obras. Una película en la que podemos observar todos estos elementos, y posiblemente su trabajo más completo, es en El cuento de la Princesa Kaguya, la cual compitió en la terna de mejor largometraje animado en la ceremonia de los premios Oscar 2014.

Graduado en la Universidad de Tokio, con estudios de literatura francesa, durante 1963, y con un impulso desbordado hacia el cine de animación, comenzó a laborar en la famosa Toei Animation, donde conoce a su gran amigo y socio Hayao Miyazaki. Debido a algunos fracasos en la dirección de algunos proyectos, la productora corta su apoyo hacia Takahata, obligándolo a probar suerte en otros proyectos durante los años 70, lo que lo llevó a dirigir animes míticos como Heidi, Marco o Ana de las Tejas Verdes. Pero su deseo de sobresalir y explorar nuevas historias no se quedaría allí, y es por eso que en 1984, junto a Hayao Miyazaki y el productor Toshio Suzuki, fundó los mundialmente conocidos Estudios Ghibli, donde tuvo la oportunidad de dirigir películas como La tumba de las luciérnagas, la cual con el paso del tiempo se convertiría en una de las joyas más conocidas y amadas de la animación japonesa.

Continuó en la dirección con proyectos como Recuerdos del ayer (1991) o Pompoko (1994), no cabe duda que el legado de este director y productor japonés perdurará por muchas generaciones, inspirando a miles de mentes y corazones por todo el planeta.

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