C.C.P. Enrique Peña Nieto, presidente de México

Arturo Maximiliano García

Está claro que no es la voluntad ni las ocurrencias del Presidente de México las que han generado los constantes dimes y diretes con su homólogo norteamericano Donald Trump, conflictos que se escalan y luego se desinflan a través de la cuenta de Twitter del mandatario estadunidense.

Para Peña Nieto el destino, así como el complejo y contradictorio proceso para elegir presidente que tienen los norteamericanos, donde el que logra más votos no necesariamente obtiene la victoria, lo han puesto en una de las más difíciles relaciones en la historia contemporánea con nuestro vecino y socio comercial, hasta hoy la primera potencia del mundo.

Esta misma coincidencia de tiempo y circunstancia se empatan con los embates repentinos de Trump, dos temas trascendentales, la renegociación del TLCAN y las elecciones más concurridas y quizá competidas de México.

En cuanto al tratado trilateral, aún y con las constantes amenazas de reventar las pláticas y simplemente salirse del acuerdo, las negociaciones continúan, quizá porque como dicen “no hay loco que coma fuego”. El tratado es tan importante para México como para Estados Unidos, diga lo que diga el magnate inmobiliario convertido en político.

En la elección presidencial que se avecina en México, podría haber una especie de Efecto Trump. Por ejemplo, cuando Trump ha insinuado que hay algún candidato que no le conviene tanto, pareciera que todos pidieran que mencionara su nombre, lo cual sería una gran publicidad en positivo. Quién de los candidatos, particularmente Anaya y AMLO, no quisieran ser los vetados públicamente por Donald Trump, ante la gran impopularidad de éste en nuestro país.

En el caso del anuncio de mandar tropas a la frontera con México, la reacción del presidente Peña Nieto sin duda le ha generado buenos comentarios, que quizá le ayuden a remontar su nivel de popularidad y con ello jalar también el de su partido, en momentos donde su candidato José Antonio Meade lucha desesperadamente por acercarse al segundo lugar de la contienda en el que se ve firme a Ricardo Anaya.

La posición del presidente Peña difundida en red nacional ante el anuncio de Trump pudo, por otro lado, tener un impacto negativo coyuntural para la campaña de Meade, ya que le mató la nota de ocho columnas que parecía estar logrando con su reto a los demás candidatos presidenciales del 7 de 7. El posicionamiento hecho por el Presidente de la República fue respaldado por los cuatro candidatos presidenciales, sin embargo a quien pudiera traerle más bonos en su imagen es a López Obrador, comúnmente acusado de su falta de institucionalidad. Al sumarse sin peros al mensaje presidencial el tabasqueño manda un mensaje que parece abonarle más que a los otros contendientes.

El Efecto Trump podría llegar a tener impacto real en lo que queda de la campaña, puede ser el mejor aliado del gobierno mexicano, encontrando por primera vez un rival donde los ciudadanos lo respaldan al 100 por ciento, o que al vetar por nombre a alguno de los candidatos lo convierta en el consentido sentimental del electorado o que llegando a un acuerdo en el TLC o reventándolo, se asignen medallas o culpas políticas al partido en el gobierno. Por lo pronto, los aplausos son para el Presidente en uno de los posicionamientos más firmes en lo que va del sexenio.

 

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