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Orbán arrasa en las elecciones y Hungría vuelve a entregarse a la ultraderecha

Viktor Orbán, derecha, celebra su triunfo electoral.

El partido ultraderechista, Fidesz, gobernante en Hungría y liderado por el polémico primer ministro Viktor Orbán, logró una clara victoria en las elecciones generales celebradas ayer, con cerca del 50 por ciento de los votos, tras el 85 por ciento de los votos escrutados. La participación rondó el 70 por ciento, la más alta desde 2002.

Según la agencia de noticias MTI, en segundo lugar quedó el partido neonazi Jobbik, con el 20 por ciento de los votos, hecho que prueba que Hungría está cada vez más escorada hacia la extrema derecha.

Pese al segundo lugar, el líder de Jobbik, Gabor Vona, anunció tras conocer los resultados que dimite de su cargo.

En tercer lugar se situó la coalición de izquierdas liderada por los socialdemócratas, que obtuvo un 12 por ciento de los sufragios.

Al cierre de la edición se desconocía aún el reparto definitivo de los 199 escaños en el Parlamento de Budapest, aunque todo indica que Fidesz está a un paso de conseguir una abrumadora mayoría dos tercios, con 134 escaños.

RACISTA. Orbán centró su campaña electoral en un único mensaje: proteger a Hungría de la migración. Se trata del mismo mensaje que ha mantenido Orbán todos estos años, tanto durante este mandato, al que llegó tras vencer en los comicios de 2014, como en el primero, al que accedió tras imponerse en 2010.

En una primera reacción, Orbán dijo ante sus seguidores en Budapest que el resultado de las elecciones de ayer supone una “gran victoria para Hungría”, que, agregó, “ahora podrá seguir en su camino iniciado para defender al país”.

 

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