Academia

Proponen iniciativa para que becarios Conacyt trabajen a la par de sus estudios

La propuesta del legislador Christian Carrillo busca “premiar” a quienes pueden trabajar sin descuidar sus estudios de posgrado. Analizan casos de becados que resultarían beneficiados

Hasta diciembre de 2017 se tienen registrados 79 mil 206 beneficiarios del programa de becas de posgrado.

Existe en la Cámara de Diputados una iniciativa que modifica el artículo 2  y adiciona el artículo 13 de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para que a los beneficiarios del Programa de Becas para Estudios de Posgrado no se les prohíba trabajar al mismo tiempo que realizan su preparación en el nivel maestría y doctorado.

De acuerdo con el proponente, el panista Christian Carrillo Fregoso, esta iniciativa surge a partir del caso de un joven que estudiaba una maestría en derecho y que por laborar para una empresa, le fue retirado el apoyo a pesar de conservar un promedio de 9.4.

“El día 7 de febrero de 2018, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a través de la ponencia del ministro José Fernando Franco González resolvió amparar y proteger a un estudiante de nivel maestría, a quien le fue quitado el beneficio de beca Conacyt”, explica.

En palabras del diputado, hay demasiados ninis y considera que se debe “premiar a quienes quieren ser sisis, quienes sí trabajan y sí estudian. Una persona que quiere estudiar y trabajar al mismo tiempo, considero que es algo muy noble siempre y cuando cumpla con la calidad en sus estudios”.

Una de las modificaciones de la iniciativa incluye especificar en el artículo 2 de Ley Orgánica del Conacyt, que financiar programas de becas debe beneficiar “el desarrollo de las personas y de la sociedad mexicana”. Otra, es la adición de un párrafo dedicado a la no discriminación, en el artículo 13:

“Las condiciones a las que se refieren las fracciones anteriores deberán garantizar lo establecido en el artículo 1o., respecto del principio de no discriminación, 3o. de la Constitución”.

Hasta diciembre de 2017, agrega Carrillo Fregoso, 79 mil 206 era el número beneficiarios del programa de becas de posgrado, de los cuales, 72 mil 108 eran becas en territorio nacional, 6 mil 412 aplicadas en el extranjero, 160 para estancias posdoctorales nacionales y 526 para estancias posdoctorales fuera del país.

“En su momento se pensaba que si recibes una beca es para que te dediques 100 por ciento al estudio; sin embargo, hay demasiados casos de instancias en donde hay personas capaces de cumplir sus estudios presenciales, mantener un promedio alto, entregar su investigación y trabajar”, precisa.

—¿Qué otros casos existen?

—Mi equipo está investigando más a fondo pues son muchos los becados. La idea es darle tranquilidad a quienes ya gozan de este beneficio y aunque no haya una policía, por llamarla así, ¿cuántos no entran al programa por miedo a perder su empleo? Hay quienes luchan por una beca y hay quienes no se aminan por miedo a quedar en una situación laboral informal.

—¿Se ha reunido con autoridades del Conacyt?

—Involucraremos a todos los interesados en el tema. Tomamos la iniciativa como una manera de contribuir a este programa que es fabuloso. Ahora se está estudiando en la Comisión (de Ciencia y Tecnología), se sacará el dictamen y participarán quienes deban para tener una iniciativa más robusta.

TESTIMONIOS. En la iniciativa se explica que el monto de la beca para una especialidad es de 9,179.60 pesos, para maestría 10,327.05 pesos y en el caso de doctorado 13,769.40. Estas cifras ¿son suficientes?, y ¿los becados tienen tiempo de trabajar mientras realizan sus estudios?, son preguntas que contestaron algunos beneficiarios consultados por Crónica.

“Aunque no estés firmando un documento que diga que no puedes trabajar, es algo que viene en los estatutos”, señala Jaime, quien fue dos veces beneficiario.

También comenta que sus estudios fueron muy demandantes. “No tenía tiempo para hacer otras actividades. De hecho he sido consultor independiente y durante la maestría en ciencias biológicas me llamaron para hacer unas consultorías, pero no tenía tiempo, entonces hice los primeros trabajos pero no estaba cumpliendo en tiempo y forma así que solicité ayuda a otros compañeros”.

Para Estela, quien realizó una maestría en arquitectura, los 9 mil pesos mensuales que recibía sí cubrieron sus gastos de investigación pero “porque vivía con mis papás, si hubiera tenido que mantenerme sola apenas hubiera salido con eso”. Sobre la indicación de no trabajar, la especialista platica que le pidieron darse de baja en el SAT. “Llevé ese comprobante para ingresar a la maestría”.

Otro testimonio es de un becario para realizar la maestría en relaciones internacionales, él platica que asistió a una reunión de nuevo ingreso en donde les explicaron que eran alumnos de tiempo completo porque el Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales eliminó la posición de alumno de medio tiempo.

“Generaciones anteriores con ese tipo de alumnos, no cumplieron con la efectividad terminal que Conacyt exigía para mantener al programa dentro de la categoría de Programas de Calidad de la institución. También se nos hizo hincapié en que no podíamos tener ninguna otra actividad, remunerada o no, durante nuestros estudios”, precisa.

Durante su maestría que califica como un muy buen programa, algunos profesores les contaban el caso de anteriores estudiantes que el Conacyt detectó que recibieron un pago a través de su RFC y que, como castigo, les hicieron renunciar a su beca y devolver el dinero que hasta entonces habían recibido.

En opinión de Fabiola, quien estudia la maestría en auditoría en la UNAM y aún tiene vigente su beca, este programa es una de sus mejores experiencias, “ya que se me expandió a mixta cuando me fui de movilidad, con lo que se incrementó con una ayuda para vuelos, comida y transporte”.

Por último, Alejandro quien realizó la maestría de derecho en la UNAM platica que le mencionaron que si trabajaba en una institución pública no podía ser seleccionado para una beca, pero que si estaba en un despacho o dando clases, sí podía. “Les expliqué que sólo tenía el sueldo y aguinaldo de prestación, afortunadamente la persona que me hizo la entrevista me dio la oportunidad de ser becado”.

En su opinión, a pesar de que alguien trabaje, debería otorgársele la beca, “porque quienes trabajan y estudian lo hace por una superación personal. Si trabajas, que te apoyen con la beca, quizá no con el total pero sí una participación adecuada, del 50 por ciento, para que puedas solventar la cuestión académica”.

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