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Aprueban explotación minera marina en paso de ballena gris y tortuga en BCS

Abogados ambientalistas y biólogos marinos afirman que el proyecto abriría la ruta a más permisos de explotación minera marina, evadiendo entrega de manifestaciones de impacto ambiental

Se estima que en el yacimiento minero Don Diego hay 558 millones de toneladas de fosfatos de interés para agricultura.

La compañía minera Exploraciones Oceánicas, subsidiaria en México de la multinacional Odyssey Marine Exploration, informó que ganó un  juicio federal para poder explotar un yacimiento minero marino, frente a las costas de la Bahía del Golfo de Ulloa, en Baja California Sur, del cual podrían extraerfosfatos y sulfatos para fabricar fertilizantes agrícolas, no obstante su repercusión medioambiental la cual ha sido advertida por especialistas y abogados ambientales.

El permiso de explotación minera marina estuvo en disputa casi diez años y la prohibición para el aprovechamiento minero fue concedida, el 21 de marzo, por un Tribunal Federal en Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA), encabezado por el Magistrado Juan Manuel Jiménez Illescas.

Abogados ambientalistas y biólogos marinos afirman que este proyecto minero podría abrir la ruta a más permisos de explotación minera marina, evadiendo los  requisitos de entrega de manifestaciones de impacto ambiental. El yacimiento explotable se llama Don Diego y están en aguas patrimoniales mexicanas.

El proyecto minero Don Diego pretende extraer, durante 50 años, 588 millones de toneladas de arena fosfática del fondo marino, cantidad equivalente al 60 por ciento de la superficie de la Ciudad de México. Esa arena fosfática está a menos de 100 metros de profundidad del mar y estaría acomodada en un yacimiento de más de dos metros de grosor.

En el año 2015, la organización de Abogados y abogadas ambientales para América Latina (AIDA) manifestó públicamente su preocupación por el eventual permiso de explotación minera en esta zona marina mexicana  debido a su posible impacto sobre la fauna marina, migrante y permanente.

“La ballena gris y otras especies de ballena y tortuga marina que habitan la zona o que la recorren, se comunican entre sí, se mantienen unidas y encuentran alimento por medio de sonidos. Para obtener la arena fosfática, el proyecto emplearía grandes barcos de dragado, generando un gran ruido en el área y poniendo en riesgo la sobrevivencia de estas especies al posiblemente alterar su entorno y modificar su comportamiento”, indicaron en ese momento los abogados de AIDA.

SUSPENSIÓN Y REVISIÓN. En abril de 2015, AIDA presentó ante la autoridad ambiental de México sus comentarios sobre el proyecto Don Diego, en los que puso énfasis en señalar que ese proyecto minero carecía de la información técnica suficiente para garantizar que no dañará gravemente la Bahía de Ulloa, la pesca del lugar y el hábitat de ballenas y tortugas marinas.

La empresa a cargo del proyecto retiró su propuesta en junio de 2015 y, dos meses después, presentó una nueva bajo otro nombre. AIDA analizó el segundo proyecto y brindó comentarios al respecto.

Una de las empresas asociadas al proyecto es la fabricante de fertilizantes agrícolas llamada Chatham Rock Phosphate, que realizó algunos estudios en campos agrícolas de Nueva Zelanda, con las arenas de fosfatos extraídas de México y concluyó que la roca de fosfato obtenida en el yacimiento marino de Don Diego, es “un mineral con alto grado de nutrientes para la agricultura, incluso antes de ser sometido a los procesos industriales de enriquecimiento de nutriente.

“Ésta es la mejor noticia para Chatham puesto que teníamos nuestro permiso de explotación minera desde diciembre de 2013. Esto establece un precedente para la minería de fosfato marina después de la extensa y detallada evaluación ambiental”, comentó en un comunicado el Presidente de Chatham, Chris Castle.

El permiso para explotar el yacimiento de fosfatos Don Diego se suma a otra autorización que obtuvo Chatman para extracción de recursos mineros en aguas territoriales de Nueva Zelanda el año pasado. Los procesos enfocan la atención en la realidad de que la minería marina está en crecimiento y que del mismo modo crecerán los litigios por asegurar los mínimos impactos de la minería sobre el medio marino.

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