Espectáculos

Reconstruyen el concepto familiar en la TV

Especial. Con el estreno de la novena temporada de la galardonada serie Modern Family, Crónica hace un recuento de las series que han mostrado las distintas caras de la familia

“Temas que antes hubieran sido impensables en la conversación de sobremesa de la clase media, ahora se vociferan desde ese aparato. Y esto es un avance. Todo lo que contribuya a resquebrajar el absurdo sentido inhibitorio latinoamericano, me parece un avance”, comentó Carlos Monsiváis, en una entrevista realizada en 1998, respecto al impacto y repercusiones que tienen los distintos contenidos televisivos en la sociedad.

A diferencia de otros formatos como el cine o el teatro, la televisión es el canal por excelencia que camina de la mano del acontecer social; las teleseries tienen la particularidad de crecer con el pasar de las generaciones, lo cual permite una mayor capacidad de sugestión en el público.

“La televisión puede ser el arma perfecta para influir en las personas, en cómo viven y cómo actúan con los otros a través de la programación que hay”, menciona Carolina Bejarano, en su artículo La televisión y su impacto sociocultural, publicado en 2012.

Gracias a la constancia y el fácil acceso, la televisión mantiene un alto impacto en una de las principales instituciones dentro de la sociedad, la familia. El escritor y ensayista Jesús González Requena explica que: “La televisión influye hasta la forma de comunicarse en la familia”, esto abre un panorama para el cambio de paradigmas sociales, adecuando así la percepción de ciertos estereotipos.

En ese sentido, se ha notado una evolución en la construcción familiar que imperativamente busca la aceptación popular de nuevos esquemas. Aunque a mediados de la década de los 60 ya existían teleseries que mostraban los formatos de familia tradicional, como La tribu Brady (1969 – 1974), este fenómeno se presentó con mayor fuerza durante los 70, con la integración de contenidos que propusieron nuevos formatos de familia, recurriendo a la comedia, el drama y la novela.

Uno de los pioneros en el tema fue Mis adorables sobrinos, un programa de la televisión estadunidense que, aunque inició sus transmisiones en 1966, alcanzó su impacto en países como Alemania, Austria, España, Finlandia, Francia, Italia, México, Perú, entre otros, hasta la década de los ochentas.

Mis adorables sobrinos narra la historia de tres huérfanos que quedan legalmente a disposición de su tío, un acaudalado ingeniero soletero que debe aprender la dinámica familiar y convertirse en la figura paterna de los tres chicos, con la ayuda de su mayordomo, quien toma gran participación y relevancia en la crianza de estos.

“¿De qué hablas, Willis?” Es una de las frases populares que quedaron inmortalizadas gracias a Gary Coleman, quien interpreta a Arnold Jackson en la serie Blanco y Negro (1978); un niño afroamericano que es adoptado junto con su hermano Willis (Todd Bridges), por el millonario Philip Drummond (Conrad Bain), quien vive con su hija Kimberly (Dana Plato).

Fue probablemente uno de los primeros pasos en el tema de inclusión que la televisión propuso con éxito, pues luego de ser aprobada la Ley de Derechos Civiles, el 2 de julio de 1964 en Estados Unidos; la cual prohíbe la aplicación desigual de los requisitos de registro de votantes y la segregación racial en escuelas, lugares de trabajo y espacios públicos; este contenido permitió, de cierta forma, normalizar la convivencia racial dentro de un contexto familiar y humorístico, que convirtió a Arnold Jackson en una figura carismática y tierna.

Otro salto se dio con la serie Tres por tres (1987) que, a lo largo de 192 episodios, muestra la historia de Danny Tanner, interpretado por Bob Saget, quien después de enviudar tendrá que criar a sus tres hijas: D.J., Stephanie y Michelle, con la ayuda de su mejor amigo Joey Gladstone y su cuñado Jesse Katsopolis.

Durante la década de los 70 y los 80 la cantidad de divorcios aumentaron considerablemente en Estados Unidos, creando un pico que se mantiene hasta la fecha, como la época de mayor índice de separación matrimonial, según datos del Centro Nacional para el análisis de la Familia y el Matrimonio de la Universidad Estatal de Bowling Green. 

Fue por ello que comenzaron a mostrar estructuras donde uno de los padres se responsabiliza del resto de la familia; aunque la televisión continuó renuente a plasmar dicha situación en específico, dado el estigma que el divorcio generaba, lo representó de distintas formas como el enviudar o simplemente con la ausencia de alguno de ambos padres; tendencia que continuó hasta principios de los 90, con casos como Papá soltero (1987), La Niñera (1993).

A mediados de los noventas y comienzos del nuevo milenio, el auge profesional fue otro de los factores que influyó en la participación de incentivar a la sociedad a crear ideales aspiracionales a nivel laboral y a la inclusión de las diferentes clases sociales.

La exitosa teleserie española de comedia dramática, Médico de familia (1995), extendió sus transmisiones a Bélgica, Alemania, Finlandia, Portugal, Rusia e Italia, entre otros países; la aceptación del público fue tal en Italia, que generó una ampliación del número de capítulos que aún se mantienen en emisión en dicho país.

La historia de Nacho Martín, interpretado por Emilio Aragón, engloba los elementos anteriormente mencionados; pues narra las situaciones familiares y profesionales que enfrenta al ser un médico joven que enviuda y queda a cargo de sus tres hijos, Chechu (Arón Guerrero), María (Isabel Aboy) y Anita (Marieta Bielsa), así como de su sobrino adolescente, Alberto (Iván Santos). Es así como debe lidiar con aspectos complejos como el trato con otros familiares y con compañeros del trabajo para equilibrar su vida.

Las historias comienzan a ser más cercanas y apegadas a contextos reales y creíbles, que generan una mayor empatía en el público, que más allá de generar ideales, muestran situaciones cotidianas, adaptables a casi cualquier tipo de sociedad.

Ahora un nuevo reto llega con la formación de familias homoparentales, la sociedad exige ver plasmadas sus necesidades y distintos contextos en la pantalla que los ha acompañado generacionalmente.

Es así como llega Modern Family (2009), una de las series pioneras en el manejo de dichos temas, donde vemos incluida desde la familia tradicional – con todo y la complejidad de sus estructuras – hasta el tipo de familia compuesta por adopción o reestructuración, a partir de la integración de personajes que representan a distintos grupos dentro de cualquier sociedad. Lo cual explica el éxito y alcance que la teleserie ha conseguido a nivel internacional.

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