Cuando la mente desea trascender,
el cerebro está dispuesto a seguirla

Deepak Chopra, Rudolph E. Tanzi

Hay dos grandes mitos acerca del cerebro humano: que lo comprendemos y que lo usamos, pero la realidad es que sigue siendo un gran misterio y que, por lo general, él nos usa a nosotros.

Hemos descubierto que funciona al cien por ciento, no al diez, como se creyó durante mucho tiempo; que se remodela constantemente y que no es nuestra mente, sino depositario y operario de la misma.

Aunque esta última afirmación no tiene sustento científico, es fundamental para concebir al ser humano como una criatura cuya existencia trasciende su fisiología y para entender por qué en realidad no sabemos usar el cerebro.

Acostumbramos darle el control y así, vivimos por vivir. Pero hay otra manera: vivir con voluntad de vivir, siendo el líder del cerebro. Vivir por vivir no nos hace menos trascendentes, pero sí ignorantes de dicha trascendencia. Vivir con voluntad de vivir nos conduce principalmente a la conciencia y consecuentemente a trascender.

Los seres humanos trascendemos cuando aprendemos a manejar la vida, para lo cual es imprescindible administrar nuestro cerebro. Aprender a manejar la vida consiste ante todo en aprender a sentirse bien por voluntad propia, como comer cuando se tiene hambre.

En este sentido, hay dos vías en las que debemos desarrollar nuestro cerebro: obviamente la fisiológica y, claro, la mental, la del ser consciente y observante del propio cerebro.

El cerebro tiene una cualidad llamada neuroplasticidad, descrita como la flexibilidad del sistema nervioso para cambiar adaptativamente su organización estructural y funcional ante estímulos del entorno o para llevar a cabo las instrucciones provenientes de la mente consciente. Los monjes budistas, por ejemplo, se concentran en imaginar cómo la temperatura de su cuerpo sube, hasta que lo hacen realidad, de manera que pueden meditar hasta un día entero en un entorno helado, a la intemperie o en alguna caverna.

Esta neuroplasticidad es ilimitada. O sea, gran noticia: el cerebro no envejece a menos que lo abandonemos a su suerte. De hecho, la verdadera vejez no está en el deterioro del cuerpo, por demás normal, sino en la actitud ante la vida, que no proviene más que de un cerebro anquilosado, que no cambió nunca ni sus puntos de vista ni sus malos hábitos.

Por una parte, pues, podemos mantener y aumentar la plasticidad biológica de nuestro cerebro comiendo sano, durmiendo suficiente y ejercitándolo con algunas actividades que podrían parecernos ociosas y en realidad son muy útiles, como rompecabezas, sopas de letras, crucigramas y sudokus, o algunas otras que consistan en aprender una nueva habilidad, la que sea: música, pintura, idiomas. No existe ninguna limitante para el cerebro a ninguna edad, como no sea nuestra propia idea de que no podemos.

Para aprender no se necesita ninguna otra cosa que seguir uno de los principales impulsos del cerebro y por tanto de la mente: la curiosidad. Satisfacerla vivifica, estimula, despierta; dejarla apagarse nos atonta, nos adormece.

Lo que no se usa se atrofia y ése es el caso del cerebro. El proceso degenerativo no es ni natural ni inevitable. Todo lo contrario. Se puede llegar al final del servicio que nos da nuestro cuerpo con un cerebro joven e inquieto, feliz y satisfecho.

Respecto de la actividad para la trascendencia, observemos a nuestro cerebro, seamos testigos silenciosos de sus procesos, sus recovecos, sus resultados, para cambiarlos a voluntad: si encontramos recuerdos nocivos, heridas de viejos traumas, malos hábitos, pensamientos caóticos, miedos, obsesiones, compulsiones, es que el cerebro nos está usando a nosotros.

Hay que reprogramarlo para la gratitud, la alegría, la generosidad, el optimismo, el entusiasmo por aprender siempre algo nuevo, por reinventarnos cambiando nuestras ideas.  Dice el autor de nuestro epígrafe, Deepak Chopra: “Existen pruebas de que podemos prevenir los síntomas de senilidad y envejecimiento cerebral si mantenemos las relaciones sociales y la curiosidad intelectual durante toda nuestra vida”.

(Militante del PRI)

delasfuentesopina@gmail.com

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