Nacional

Día de campo para Ricardo Anaya

Anaya y su moderador Foncerrada.

Frente al auditorio de la American Chamber, Ricardo Anaya tuvo un día tranquilo, si se le compara con el de sus rivales. Luis Foncerrada, moderador en turno, brindó un ambiente seguro y tranquilo. El más joven de los candidatos se mostró como experto en el manejo del formato que se utilizó en el Club de Industriales, sede del evento. Fue el único candidato que acudió con una presentación preparada para exponer cada uno de los puntos.

¿Cómo crear empleo y bienestar que derive en competitividad?, se le cuestionó y Anaya proporcionó un diagnóstico sobre el desempleo: “Yo empezaría por recuperar la magnitud del problema que tenemos de generación de empleos en el país. Al cierre de 2017, un millón 200 mil personas buscaron empleo, la mayoría de ellos jóvenes. Solamente lo encontraron 740 mil personas, casi medio millón de personas no lo encontraron...”

Entonces vino una pregunta adicional: ¿cómo reducción del desempleo y aumento de la competitividad al mismo tiempo?. El candidato enumeró siete puntos:

“Uno: Bajar gasto corriente para aumentar inversión en infraestructura pública. Dos: Responsabilidad fiscal, cuidar el déficit. Tercero: Seguridad. Cuarto: Estado de derecho, plena certeza del cumplimiento de contratos. Quinto: Marcos fiscales que no sólo sean recaudatorios, sino que incentiven la inversión productiva. Sexto: Atender desigualdad, con niveles tan altos la economía no puede crecer. Está comprobado que cuando el 1 por ciento más rico tiene un peso de más, lo va a ahorrar. Cuando el 1 por ciento más pobre tiene un peso de más lo va a gastar. Séptimo: Enfocar los esfuerzos en la educación, pasar de la manofactura a la mentefactura, una economía del conocimiento”.

Sobre la corrupción, Anaya aseguró que de ser electo generará la figura de un ombudsman que defienda los derechos de los inversionistas: “Si se está atorando una obra en un municipio por el uso de suelo, si se está atorando en un estado la inversión por una factibilidad de orden ambiental, si se está atorando en el propio gobierno federal, habrá una autoridad cuya única vocación será que se quite el obstáculo y se pueda realizar la inversión”.

El gran hermano. Sobre las relaciones económicas bilaterales con Estados Unidos, Anaya resaltó la enorme importancia de los inversionistas norteamericanos, asegurando que una cuarta parte de la economía nacional se sitúa en los tratados comerciales con la American Chamber.

“Hoy más del 30 por ciento está relacionada con las exportaciones y el 80 por ciento de lo que exportamos es hacia Estados Unidos; 25 por ciento del producto interno bruto depende de las exportaciones con Norteamérica”, señaló Anaya, quien se manifestó a favor reducir las restricciones y abrir el comercio en los tratados vigentes.

Luis Foncerrada recalcó la gran importancia de las reformas energética y educativa para el sector industrial. Anaya recalcó que ambas reformas continuarían, de llegar a ser presidente, pero que serán mejoradas:

Sobre la reforma energética, Anaya se pronunció por no poner en riesgo los contratos que se encuentran en marcha, y avanzar en el Sistema Nacional Anticorrupción, para garantizar la protección de la inversión privada.

Negando la naturaleza cultural de la corrupción, Ricardo Anaya citó como ejemplo el mayor respeto a las reglas que tienen los migrantes mexicanos en Estados Unidos, así como del avance económico de Corea del Sur con respecto a Corea del norte, explicando que: “Cuando se sabe que es grande la oportunidad de ser castigado, la humanidad se comporta mejor.” Aseguró que en el caso de las inversiones, la corrupción gubernamental durante su gobierno será perseguida y castigada.

Al final, se hizo evidente que Ricardo Anaya se había sentido más cómodo, al menos por más tiempo, que sus rivales. Se llevó los aplausos y una ampliación de su tiempo de intervención. Ricardo Anaya finalizó así, cómodo, su intervención en la American Chamber of Commerce.

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