El modelo político - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 10 de Abril, 2018
El modelo político | La Crónica de Hoy

El modelo político

Wilfrido Perea Curiel

Diversos analistas han sugerido que la presente sucesión presidencial plantea un cambio de régimen. Otros han apuntado que se trata del agotamiento del sistema político vigente y que sobrevendrá algo radicalmente nuevo. Lo anterior supone que el país está ante un parteaguas y que 2018 marcará un antes y un después, es decir, que el resultado electoral tendrá profundas consecuencias para las próximas décadas y marcará el derrotero del México del siglo XXI.

En principio habría que destacar que este país y su entramado institucional están preparados para asumir cualquier resultado, sea el que sea. Se elige un nuevo titular del Ejecutivo; sin embargo, los poderes Judicial y Legislativo no tienen por qué verse dramáticamente trastocados en su operación. Los órganos autónomos tienen clara su agenda, alcances y ámbitos de actuación. México goza de una vida democrática, ciertamente endeble e inacabada, pero que conforma un esquema de pesos y contrapesos para salvaguardar el estado de derecho.

Hablar de un cambio de régimen o del advenimiento de un nuevo sistema político, producto directo del resultado de la elección es inexacto. Por supuesto que es deseable que se reformulen muchas instituciones, las cuales dan visos de agotamiento; urge su readecuación, empero su discusión tendría que ser un proceso incluyente que se definiría en el curso del sexenio 2018-2024. 

La transición mexicana a la democracia ha sido verdaderamente lenta, desde la reforma política de Reyes Heroles en 1977, su andar ha sido muy pausado. Precisamente, el factor que la ha frenado ha sido el sistema de partidos políticos, mismo que en las últimas cuatro décadas han construido un robusto modelo de interlocución y negociaciones que lograron pervertir la dinámica democratizadora. La democracia se abrió paso, pero también se convirtió en el recurso para que la partidocracia se empoderara plenamente.

Más que agotamiento del sistema político como tal, lo que parece haber colapsado es el modelo de interlocución entre los partidos, una suerte de esquema de chantajes mutuos. Ejemplo de lo anterior, es el supuesto fin del entendimiento prevaleciente entre el PRI y el PAN. Aun así, esa ruptura no tiene por qué ser definitiva; para esta clase política todo es negociable antes que perder sus privilegios. En todo caso, si ya no fuera posible retomar la relación con el proyecto de Anaya, ahora mismo se estaría impulsando un nuevo acuerdo entre el PRI y MORENA.

Lo que sucede es que los partidos se rompieron desde abajo y acusan rebelión de sus respectivas militancias: los Ochoa, los Chuchos o los Anaya, no representan al militante tipo, pero lo que sí va a suceder es que PRI, PRD o PAN, ante una eventual derrota, dejarán de ser lo que han sido. Obviamente sus dirigencias quieren negociar su mejor posicionamiento ante el colapso que viene.

La clase política tiene entre abril y junio para solventar este reto. Como ha sucedido, es muy probable que las fuerzas, ahora tan animosamente confrontadas, lleguen a los acuerdos y pactos convenientes para sobrevivir. A fin de cuentas, prácticamente todas las dirigencias de esos partidos ya se afianzaron en cargos legislativos, seguirán siendo jugadores clave.

El panorama no es tan prometedor para la democracia como algunos observadores consideran, ya que lo que se está fraguando es un nuevo pacto entre las élites. O se retoma el histórico maridaje entre el tricolor y el blanquiazul —situación que luce complicada—, o bien, en el marco de la fuerza de gravedad de MORENA, los agentes clave de la partidocracia buscarán ser absorbidos. Un neocorporativismo está en curso y no necesariamente un nuevo régimen político más democrático. AMLO se ha percatado que lo que le faltó en 2006 y 2012 fue un acuerdo marco entre la clase política. Como sea, el panorama no es muy esperanzador, se van a reconfigurar los partidos, hasta sus nombres, si se quiere, pero hay tantos intereses imbricados que los barones del sistema continuarán moviendo el abanico.

pereawilfrido@me.com

 

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