Hola y adiós. Magistrados vs. Consejeros

Juan Manuel Asai

Los muertos que mata el INE gozan de cabal salud. Los consejeros mataron al Bronco y lo enterraron boca abajo, para que se hundiera más si intentaba salir. Se ensañaron. Se les pasó la mano, que ya es rasgo distintivo de la actual generación del INE.

Cuando los consejeros vieron al Bronco vivito y coleando, montando a su caballo Trueno, listo para emprender su campaña presidencial, casi se desmayan, lo consideraron una aparición maligna. Los magistrados del  Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le hicieron a los consejeros un regalito sorpresa: El Bronco envuelto en papel celofán y la orden  de que pusieran su nombre, supongo que el de pila, Jaime Rodríguez, en la boleta presidencial 2018.

La malograda aventura de los independientes sigue dando de qué hablar. Una ley inhibidora y un procedimiento complejo se conjugaron para dejar mal parados a todos, comenzando por los propios aspirantes, pero también al INE, a los partidos tradicionales y al Tribunal. Ninguno pudo cruzar el pantano sin mancharse. Algunos ya se quieren quedar a vivir en él.

Un ejército de tuiteros lanzó la hipótesis de que el gobierno ordenó al Tribunal subir al Bronco para afectar a López Obrador. No concuerdo. No conozca a nadie que habiendo decidido votar por AMLO tenga como segunda opción al Bronco. A nadie. De hecho atienden a diferentes clientelas políticas. De modo que suponer que cada voto a favor del Bronco es un voto menos para López Obrador es demasiado suponer. Está lejos de ser algo automático. Yo creo que el gobernador con licencia está más cerca de los votantes de Margarita o de Anaya.

Claro que un nuevo nombre en la boleta supone un cambio importante. Ya son cinco opciones y eso supone una alteración cualitativa en las condiciones de la competencia. El Bronco empieza tarde y sin respaldos claros. No es seguro que el grupo de empresarios que apostó por él para ser gobernador de Nuevo León vuelvan a respaldarlo en su aventura presidencial. No obstante, es un personaje conocido en tres o cuatro estados del norte de la República donde concentra a sus seguidores.

Tan importante o más que la aparición de un quinto candidato, es el brutal desencuentro entre los magistrados del Tribunal y los consejeros del INE que tienen percepciones no sólo distintas, sino antagónicas, de lo que es la ley electoral. No son diferencias de matiz sino de fondo, por eso unos mataron al Bronco y otros lo revivieron. Citando al clásico, unos dicen hola y otros dicen adiós. Unos dicen sí y otros dicen no.

El desencuentro es un mal augurio para lo que viene. Los consejeros del INE adoran los reflectores y las primeras planas y los magistrados operan aparte, en silencio, pero la verdad es que no sólo no hay química ni son amigos, sino que se ven como adversarios. Todavía queda pendiente el caso del Jaguar Ríos Piter, que tiene diez días para mostrar, intentar hacerlo, que el INE también se equivocó con él. Como van las cosas ya cualquier cosa puede pasar.

En varias ocasiones, desde este mismo espacio, les recomendamos a magistrados y consejeros que se tomaran uno o dos cafecitos para afinar criterios y sintonizarse. Hay que pasar de la recomendación a la exigencia. Sus desencuentros afectan al proceso en conjunto y ponen bajo riego el manejo de los resultados, lo que impactará de manera directa en la estabilidad del país.  Unos dicen alto y otros dicen bajo. Unos dicen para atrás y otros adelante. Así no se puede.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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