Sanidad e inocuidad alimentaria en México - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 11 de Abril, 2018
Sanidad e inocuidad alimentaria en México | La Crónica de Hoy

Sanidad e inocuidad alimentaria en México

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Desde finales del siglo pasado, a nivel mundial creció la preocupación por el aumento de la tasa de mortalidad vinculada a las enfermedades de origen alimentario, que de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –mundialmente conocida como la FAO– incluyen bacterias, virus, parásitos, toxinas, metales, sustancias químicas y priones, cuyos síntomas van desde ligeras gastroenteritis hasta síndromes de tratamiento neurológico de por vida, hepáticos y renales.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud refieren que los alimentos insalubres causan más de 200 enfermedades que pueden ser desde diarrea hasta cáncer. Se estima que en el mundo se enferman 600 millones de personas por ingerir alimentos contaminados, de los cuales mueren 420 mil por esta misma causa. Las infecciones diarréicas enferman aproximadamente a 550 millones de personas y provocan 230 mil defunciones cada año.

Estas cifras nos dan una dimensión del problema de salud pública que representan las enfermedades trasmitidas por alimentos cuando existe un mal manejo en el proceso de producción, comercialización, suministro, uso indebido de sustancias y productos químicos, leyes laxas o falta de regulación.

La realidad es que la creciente demanda mundial de alimentos, la intensificación e industrialización de la agricultura y la producción han generado grandes dificultades para garantizar la sanidad e inocuidad de los alimentos, particularmente en los países en vías de desarrollo.

La producción pecuaria es una de las fuentes principales de alimentos en el mundo, donde la producción de carne de bovino es la que tiene la mayor demanda. De acuerdo al Panorama Agroalimentario 2017 se estimó que la producción mundial de carne de bovino llegó a su máximo histórico con cerca de 61.3 millones de toneladas. En México tenemos esa misma tendencia y se estimó para el mismo año una producción histórica de 1.91 millones de toneladas, con un crecimiento anual de 1.6 por ciento.

Sin embargo, en términos de salud, este incremento en consumo de carne ha representado importantes daños a la salud. En días pasados la investigación realizada por el semanario Proceso sobre la carne contaminada por clembuterol, generó gran preocupación y puso sobre la mesa nuevamente los problemas relacionados a la vigilancia y la sanidad alimentaria. En el caso de nuestro país tenemos una prohibición expresa en diferentes normas (NOM–194–SSA1–2004, NOM–061–ZOO–1999, NOM–EM–015–ZOO–2002) sobre el uso de esta sustancia en la alimentación de los animales y que los productos de ganado bovino deben estar libres de ella. E inclusive al estar tipificado como delito en la Ley Federal de Sanidad Animal existen penas y multas a quien alimente o comercialice productos cárnicos con residuos de dicha sustancia.

La falta de estudios e información han alimentado esta polémica y es fundamental que exista una mayor coordinación intersectorial entre las áreas que tienen atribuciones en materia de inocuidad alimentaria (Secretaría de Salud, Sagarpa, Cofepris y Senasica). Las advertencias que emitió la OMS sobre posibles causas de enfermedades cancerígenas producidas por consumo de productos cárnicos generan mayor incertidumbre, por lo que es prioritario que se atienda este problema a la brevedad.

En la medida de que tengamos mejores prácticas de producción, mayores estudios y más controles sanitarios, podremos tener la seguridad de que consumimos productos de calidad e inocuos y sin ningún riesgo para nuestra salud. Asumimos la frase célebre del filósofo alemán Ludwig Feuerbach que “Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos. El hombre es lo que come”.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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