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Pena de muerte, bajo mínimos en 2017: Menos de mil ejecuciones

EU sigue siendo el único país de América que aplica la pena capital.

La pena de muerte se aplicó en 2017 a un total de 993 personas en todo el mundo, una cifra mínima que supone un descenso del 4 por ciento respecto al año anterior y del 39 por ciento en comparación con 2015, según el informe anual de Amnistía Internacional (AI).

La organización celebró este descenso global en la presentación del documento en Londres, aunque apuntó que hay que “seguir trabajando”, y recordó que China continúa siendo el “lado amargo del progreso”, donde las cifras de ejecuciones están clasificadas como secreto de Estado, pero se sospechan que son miles al año.

“China siguió siendo el mayor ejecutor del mundo, aunque se desconoce la verdadera magnitud del uso de la pena de muerte en ese país”, indica el informe.

Sin estas cifras, el 84 por ciento de las ejecuciones conocidas tuvieron lugar entre Arabia Saudita, Irán, Irak y Pakistán, mientras que el 16 por ciento restante se contabilizó en los otros 19 países en los que AI tiene constancia de la puesta en práctica de esta condena durante los últimos doce meses.

En total, 23 países aplicaron la pena capital en 2017, el mismo número que en 2016, aunque Bahréin, Emiratos Árabes, Jordania y Kuwait reanudaron las ejecuciones tras un periodo de interrupción.

Las muertes como castigo experimentaron un descenso notable en Bielorrusia, con un 50 por ciento menos que el año anterior, en Pakistán, donde cayeron un 31 por ciento o en Egipto, con un 20 por ciento menos, pero se doblaron en Palestina, de 3 a 6, y en Singapur, de 4 a 8; y aumentaron en Somalia, donde pasaron de 14 a 24.

ESTIGMA Y BUENAS NOTICIAS. Estados Uidos sigue siendo, tras nueve años, el único país del continente americano que hizo ejecuciones (23) y que firmó condenas a muerte (41). Por otra parte, el informe celebra que Mongolia y Guinea abolieron la pena de muerte, con lo que el número total de países abolicionistas ascendió a 106.

 

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