Frontera Sur - Arturo De las Fuentes Hernández | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 11 de Abril, 2018

La nueva disposición del presidente estadunidense, acerca de enviar a la Guardia Nacional a la frontera México – Estados Unidos para realizar tareas de seguridad fronteriza hasta que se construya el muro, pone de manifiesto la necesidad de buscar una solución basada en la cooperación regional, en vez de una medida unilateral.

Ello demanda la redefinición del término frontera, no sólo como una delimitación territorial entre estados, sino como áreas de oportunidad y de desarrollo compartido, mediante la creación y modernización de la infraestructura existente.

Para nuestro país, éste es un buen momento para voltear la vista hacia nuestras fronteras y atender las necesidades propias de la región, así como la demanda de competitividad propia de la globalización.

Nos queda claro que la frontera México – Estados Unidos es única en el mundo por su dinamismo, ya que a través de ella pasa la mayor cantidad de capitales, mercancías y personas a nivel mundial, a la vez que se puede apreciar, con base en la interdependencia existente entre ambos países, una constante integración entre las poblaciones fronterizas en los aspectos económicos, social y cultural.

Empero ¿Qué sucede con la Frontera Sur y por qué es relevante su modernización? Primero que nada, debemos decir que la frontera sur tiene una extensión de 1,196.2 km, lo que representa aproximadamente una tercera parte de la extensión en relación con la frontera norte, y es compartida con Guatemala (959.7 km) y Belice (236.4 km), conformada por límites terrestres, fluviales y marítimos, en ambos casos.

Formalmente, de acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, existen 10 cruces formales: 8 con Guatemala, y 2 con Belice, pero se tienen identificados, alrededor de 56 puntos por donde se puede cruzar, sin que exista un control, por parte de autoridades migratorias, aduaneras o militares, de lo que se intercambia entre ambos países.

Ante esta realidad, resalta una necesidad inmediata la creación y mejoramiento de infraestructura en la frontera sur; no hablamos de la construcción de muros, porque esa no es una solución real ni coherente ante un fenómeno que requiere la búsqueda de acuerdos y la necesidad de cooperación bilateral y regional, sino de cruces y puentes internacionales que faciliten el intercambio de manera ágil, ordenada y documentada.

Sólo considerando las diferentes características y necesidades de cada región fronteriza, nuestro país podrá desarrollar la infraestructura necesaria para lograr este objetivo, y se podrá enfrentar los desafíos de las nuevas tendencias mundiales a través de una política interna y exterior que considere el contexto global, a la vez que se promueva, el desarrollo interno e internacional, en materia política, económica, y de seguridad social y cultural.

Finalmente, la realidad global y nuestra realidad regional de interdependencia e integración nos demandan atender y promover un intercambio ágil y seguro con nuestros socios comerciales naturales, con infraestructura de primera calidad, en un ambiente de cooperación y seguridad, con la finalidad de aumentar la competitividad, promover el desarrollo compartido y aumentar la calidad de vida de nuestras poblaciones fronterizas.

cpi@prodigy.net.mx

 

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