Día Nacional sin Automóvil: más que una efeméride, un mensaje y llamado a la reflexión

Jesús Casillas Romero

La existencia de fechas conmemorativas o efemérides tiene la finalidad de evocar y crear conciencia en la ciudadanía sobre acontecimientos y conceptos relevantes para la comunidad, a manera de una remembranza vivencial y emotiva que coadyuve a comprender el sentido buscado con cada celebración.

Con esa finalidad, el pasado 3 de abril, en el Senado de la República aprobamos declarar el día 22 de septiembre de cada año como “Día Nacional sin Automóvil”.

No se trata solamente de un festejo, se trata de enviar un mensaje relacionado con lo que esta efeméride implica, la referencia al pasado, al presente y al futuro, para identificar las incidencias de determinado hecho en la historia, el mensaje para la vida actual y los valores y señales que transmite para mejorar la situación, en este caso, para la movilidad urbana sustentable en beneficio de todos los mexicanos.

La problemática de la movilidad se ha convertido en uno de los mayores retos sociales y medioambientales del planeta. Las soluciones en esta asignatura son premisas indispensables para la transición hacia ciudades, economías y sociedades sostenibles, que requiere la participación de todos. Es esto para lo que en realidad la conmemoración del “Día Nacional Sin Automóvil” pretende aportar.

Hace falta una mayor convicción de la ciudadanía para generar cambios permanentes y de mayor alcance, tomar conciencia sobre los impactos negativos que tiene el uso excesivo del automóvil para el medio ambiente, la movilidad, el entorno e incluso la salud y la vida diaria.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en las últimas dos décadas ha ocurrido en nuestro país un incremento alarmante en el uso del automóvil, pasando de 6.5 millones de usuarios del auto en 1990 a 20.8 millones en 2010. Actualmente hay más de 38 millones de automotores en México.

Este crecimiento en la tasa de motorización alcanza un índice de 6.32% anual, mucho mayor a la tasa demográfica misma, que apenas si alcanza el 2.41%. Estimaciones de este instituto, refieren que de persistir esta inercia, hacia el año 2030 podría alcanzarse una flota vehicular de 70 millones de vehículos, compuesta principalmente de vehículos particulares; cuando por ejemplo, un autobús convencional del transporte público puede sustituir a 27 vehículos, considerando que puede transportar hasta 35 personas mientras que el promedio de ocupación del automóvil privado es de 1.3 personas.

Además, de acuerdo al Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero que elabora el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, las emisiones de las fuentes móviles de autotransporte son responsables del 29% de este tipo de emisiones en México.

Las externalidades las conocemos todos: Embotellamientos, aumento en tiempos de traslado, accidentes viales, contingencias ambientales, enfermedades respiratorias y cardiovasculares y enormes consumos de combustibles.

Por eso, esta efeméride pretende colocar la movilidad urbana sustentable dentro de la agenda pública y concienciar a la ciudadanía y autoridades mismas, sobre cómo el contar con mejores opciones de transporte puede contribuir a hacer efectivo el goce de distintos derechos humanos, como es al Medio Ambiente Saludable, a la Ciudad, al Espacio Público Incluyente y a la Salud, además de la Movilidad.

Así, no se trata de una efeméride más, tampoco que las personas dejen de usar definitivamente el automóvil ni culparles por su deseo de movilidad, sino transmitir un mensaje y reflexión sobre la necesidad de mejores hábitos en la movilidad urbana.

Senador por Jalisco

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