Ser o no ser… avanzar, quedarse quietos, retroceder… el clásico inglés lo convierte en el dilema en la vida de un príncipe; es el de todos los seres humanos y sus organizaciones, naciones, estados.

Hoy estamos en los primeros combates civiles de una campaña electoral. ¿Qué quiere el pueblo? ¿Quién representa los intereses superiores de la sociedad?

Cada una de las tres alianzas de partidos intentan convencer a millones de ciudadanos de que sus intereses están mejor representados por su candidato.

Las alianzas son acuerdos temporales, coyunturales, que suman a fuerzas diversas; por eso vale preguntarnos: ¿Se pueden sumar partidos con programas radicalmente distintos y crear un gobierno funcional? ¿Qué es lo que representa un partido? ¿Una organización de ciudadanos? Eso pretenden ser los partidos liberales, tanto conservadores como progresistas y los frentes que agrupan diversidades sincréticas, ¿Una organización de grupos sociales con intereses diversos? Esa es la conformación de los partidos populistas, fascistas, conservadores tradicionalistas, socialistas, radicales; ¿una organización de corporativos sectoriales? los mejores ejemplos de esta conformación son: el PRI, el peronismo argentino, el APRA peruano, y algunos partidos latinoamericanos; ¿una organización que representa a una clase y solo a una clase? Como pretenden ser los partidos comunistas, laboristas, laborales, tradeunionistas, proletarios, campesinos, algunos ejemplos de partidos de “clase media”.

¿Un “movimiento” que participa en elecciones? En México hemos tenido varios ejemplos: el Frente Electoral del Pueblo, el sinarquismo, la Federación de Partidos del Pueblo (“enriquismo”).

¿Una organización política organizada en torno a un líder carismático? Los ejemplos son el Peronismo en argentina, getulismo en Brasil, chavismo en Venezuela, quizá el ejemplo más reciente en México es Morena, el partido de AMLO. Vale señalar que durante el siglo XIX los partidos eran eso y solo eso.

¿Una organización del Estado destinada a conservar el poder y a promover a los cuadros políticos “oficiales” a las cámaras legislativas? Recordando que el legislativo es parte del gobierno como Poder de la Unión y en este caso corre el riesgo de convertirse en una oficialía de partes del Ejecutivo y solo procesar las “reformas” que interesen al Presidente de la República. Hay varios ejemplos: el PRI en México, el PCUS, Partido Comunista de la Unión Soviética, que obedecía al Secretario General, que a la vez era Primer Ministro; el Partido Comunista de Cuba, creado a imagen y semejanza del PCUS para sostener el régimen revolucionario; el Partido Socialista de Venezuela, otra versión tipo PCUS, creado para sostener a Chávez y el chavismo en el poder, y actualmente en Nicaragua parece surgir un ejemplo más: el partido que sostiene a Daniel Ortega en su intento de reelección ilimitada como presidente.

En principio los partidos se proponen como organizaciones que obedecen a la necesidad propia de un momento de desarrollo de una sociedad histórica, como ejemplo de lo que sería la sociedad en la que actúan, en el caso de llegar al poder.  No todos cumplen con ese propósito cuando lo logran, porque la realidad social no es dúctil, no cambia por voluntad de los poderosos, aun cuando estos tengan la aprobación mayoritaria, las inercias sociales, los sistemas culturales son esencialmente conservadoras, porque son construcciones de largo aliento.

En fin, podemos seguir, pero es importante señalar que el viejo dilema “ser o no ser” está vigente. ¿Queremos cambios en el régimen ya agotado del capitalismo mexicano?, o ¿queremos que todo cambie para que todo siga igual? ¿Queremos una nueva sociedad incluyente, democrática, progresista, justa?, o queremos que se mantengan las estructuras caducas del régimen surgido, no de la revolución de 1910, sino de la post (o contra) revolución alemanista de los años 40, aderezada con la petrolización de la economía nacional del sexenio de JLP y las reformas neo liberales del salinismo.

Si queremos que todo siga igual, hay 4 candidatos que lo aseguran y si queremos cambios, hay un solo candidato que los promete aunque no nos ha dicho bien a bien cómo serían y que se busca con esos cambios. Así que volvemos al principio, ser o no ser

Seguir igual o volver al pasado no son alternativas atrayentes, necesitamos claridad de proyecto y metas de gobierno. Necesitamos un compromiso con el futuro, una superación de los vicios y limitaciones del modelo actual.

 

Senador de la República

 

 

 

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