El Bronco y el Tribunal Electoral - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 12 de Abril, 2018
El Bronco y el Tribunal Electoral | La Crónica de Hoy

El Bronco y el Tribunal Electoral

José Fernández Santillán

La decisión de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de avalar la candidatura independiente de Jaime Rodríguez El Bronco es una determinación que le resta credibilidad y confianza a ese órgano.

El gobernador con licencia de Nuevo León, para poder ser inscrito en la boleta como aspirante a la Presidencia de la República, debía acreditar ante al INE 866 mil firmas de ciudadanos inscritos en el padrón electoral repartidos en, por lo menos, 17 estados de la República. Como bien lo explica el Consejero del INE Ciro Murayama (“Caso Bronco: acatar y explicar”, Excelsior, 11-IV-2018) El Bronco cometió una serie de irregularidades que provocaron su inhabilitación en esa instancia jurisdiccional. Rodríguez Calderón envió un total de 2,034, 403 apoyos entre octubre y febrero. De esos respaldos le fueron descartados, por diversas razones técnicas, 810,995. Quedó un universo de 1,223,408 de apoyos. Vino una siguiente revisión y se encontró que había simulación de credenciales para votar; cartoncillos, plantillas con pretendida forma de credencial donde se vaciaban datos genuinos de ciudadanos, pero sobre soporte falso. Se identificaron apoyos en documentos no válidos (tarjetas de descuento, licencias de manejo, no credenciales de electores). El resultado fue que de ese número de 1,223,408 se descontaron 387,897 respaldos.

“Eso fue lo que determinó la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos, y entonces se dio derecho de audiencia por cinco días”. Tras la revisión correspondiente se dieron por buenos 14,426 apoyos, o sea, el 3.7% del total. Así “se llegó a un monto final, que no ha cambiado ni con la sentencia, de 849,937, es decir, el 98.08 por ciento. Se quedó a 1.92 por ciento. A 16,656 apoyos de alcanzar el umbral”. (Ciro Murayama, cit.) Entre las irregularidades insubsanables en las que incurrió El Bronco se cuentan el que hizo votar a su favor a gente ya fallecida; a personas que nunca han estado inscritas en el padrón electoral; la inserción de nombres duplicados.

Estas evidencias las conocen los magistrados de la Sala Superior del TEPJF. No obstante, el neoleonés resultó beneficiado gracias a un argumento “garantista”; o sea, los magistrados que votaron a su favor dicen que se violó su derecho de audiencia. No obstante, resulta que hay constancia de que el INE atendió en todo momento al equipo de Jaime Rodríguez Calderón. Pero tiene que plegarse a la determinación del TEPJF.

Coincido con Leo Zuckermann cuando escribe: “La polémica decisión del TEPJF fue dividida: Cuatro votos a tres. Desde que se anunció, muchos se preguntaron hasta dónde se trataba de una sentencia con firmes fundamentos jurídicos o hasta dónde los cuatro magistrados que votaron a favor lo hicieron por presiones políticas”. (“Compita usted, señor tramposo”, Excelsior, 11-IV-2018). Como se aprecia, efectivamente, los fundamentos jurídicos son muy endebles. Así lo ha hecho saber uno de los juristas mexicanos más reconocidos, Diego Valdés: “El garantismo es la protección de los derechos que va más allá de los formalismos legales, y en este caso no se trata de que haya ido más allá de los formalismos legales sino de que fue contra la Ley misma, de manera en que se convierte en una resolución a la que me atrevo a calificar de arbitraria”. (Reforma, 11-IV-2018).

La propia Presidenta del TEPJF, Janine Otálora, votó en contra de revivir las aspiraciones de El Bronco: “No podemos permitir que quienes aspiren a cualquier candidatura para ocupar un cargo de representación popular, de un inicio, realicen acciones que cuestionen su ética y su compromiso con la democracia”. (Reforma, 11-IV-2018). Y es que, en efecto, El Bronco es un oportunista. Con 33 años de militancia en el PRI, de repente se le ocurrió cambiar de ropaje y meterse en las filas de una ciudadanía indignada; tomó el estandarte “anti-estableshment”. A tal grado llegó su desparpajo que cuando tomó posesión dijo que “mandaría a los partidos políticos de vacaciones”. Se le olvida que la democracia liberal es imposible sin la presencia de los partidos políticos.

Por eso, tiene razón la magistrada Otálora, se trata de un individuo sin ética y sin compromiso con la democracia.

Este grave incidente nos debe hacer reflexionar acerca de la trayectoria que ha seguido la lucha por la democracia en México, y la construcción de las instituciones que hemos erigido para salvaguardar el voto ciudadano y la democracia. No fue fácil: costó vidas humanas.

Los mexicanos luchamos durante largos años contra el fraude electoral, las trampas y las triquiñuelas que se hacían desde el poder. El sistema autoritario fue cediendo y abrió las puertas a la participación, el pluralismo, las libertades civiles y permitió la creación de órganos autónomos como el IFE y el TRIFE con el propósito de que las elecciones fueran limpias y competidas. Todo eso representó un incuestionable avance. La paradoja está en que ahora desde el TEPJF se le da carta de impunidad a la trapacería. Un retroceso.

¿Para qué tanto esfuerzo si al final nos hemos encontrado con que los vicios que sacamos por la puerta se han metido por la ventana?


jfsantillan@itesm.mx
@jfsantillan

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