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Exdirector del FBI compara liderazgo de Trump con el de un jefe de la mafia

James Comey en su libro de memorias describe al mandatario como acosador nato, un “mentiroso congénito, vacío de emociones y desligado de la verdad”

En el marco de la investigación de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2016, el presidente estadunidense, Donald Trump, y su exdirector del FBI, James Comey, se han enfrascado en una nueva guerra de insultos a raíz de la publicación del libro de memorias del extitular de la agencia federal, en el que retrata al exmagnate como un jefe de la mafia obsesionado con la lealtad de sus subalternos.

El libro titulado A higher loyalty (Una lealtad superior), un guiño evidente a la “lealtad” que el exdirector del FBI asegura que Trump le exigió antes de despedirle hace casi un año.

El libro, que saldrá a la venta el 17 de abril, pero del que algunos extractos ya comenzaron a ser publicados desde la noche del jueves en varios medios estadunidenses, Comey describe a Trump como un acosador nato, un “mentiroso congénito, vacío de emociones y desligado de la verdad” y ventila su noche con prostitutas en Rusia, además de que le exigió total lealtad.

LEALTAD. En un pasaje del libro, Comey dijo que lidiar con Trump le recordó sus días de enjuiciar a los jefes de la mafia con su “círculo silencioso de consentimiento”. “El jefe en control total. Los juramentos de lealtad. La cosmovisión de nosotros contra ellos. La mentira sobre todas las cosas, grandes y pequeñas, al servicio de algún código de lealtad que pone a la organización por encima de la moralidad y por encima de la verdad”, escribe.

Todo ello, asegura Comey, le trasladó al pasado, a su “carrera como fiscal contra la mafia” en Nueva York.

En “Una lealtad superior”, Comey también relata una obsesión del presidente con un polémico informe no verificado de un espía británico, en el que se recogía que en 2013 Trump contrató a varias prostitutas rusas en Moscú para protagonizar una escena bizarra.

PROSTITUTAS. Según ese documento, Trump ordenó a las prostitutas que orinaran en el colchón de la misma suite presidencial del Hotel Ritz Carlton en la que se habían hospedado el entonces presidente Barack Obama, y la primera dama, Michelle, durante una visita a Moscú.

El exdirector del FBI asegura en sus memorias que Trump le habló sobre este episodio de las prostitutas al que se refería como “la cosa de la lluvia dorada” en al menos cuatro ocasiones a lo largo de los poco más de cuatro meses en los que coincidieron.

Trump, según Comey, “negó las acusaciones, preguntando —de forma retórica, asumo—si le parecía ese tipo de hombre que necesita contratar a prostitutas”.

ESCLAVO. Comey describe a Trump como un mentiroso implacable que es obsesivamente antiético, desprovisto de humanidad y esclavo de su ego, que no tiene ni idea de su trabajo y no le preocupa el asalto ruso a la democracia estadunidense.

El despido de Comey fue muy polémico porque el ahora exdirector del FBI estaba liderando la investigación sobre la presunta injerencia de Rusia en las elecciones a la Casa Blanca que ganó Trump y los posibles nexos entre su equipo de campaña y el Kremlin.

Tras su despido, Comer dijo que había tomado notas de sus conversaciones con el presidente.

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