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Españoles refugiados: un capítulo de la historia mexicana

Cuarenta años de Franquismo promovieron el olvido de la Guerra Civil y de la existencia de un exilio español. Allá desapareció el recuerdo de la República más allá de los lugares comunes fomentados por el régimen franquista, que los tachaba de “rojos” o de asesinos de monjas y sacerdotes. Por eso, la del Exilio Español es, esencialmente, un capítulo de la historia de México.

“Si uno habla con los jóvenes españoles de la actualidad, nos encontramos con que la memoria del exilio está mucho más vivo en México que allá. A muchos alumnos de la UNAM se les menciona a maestros del exilio que vivieron hasta hace poco, como Néstor de Buen, que estuvieron aquí y que dejaron alumnos. Hablarles de la Guerra Civil y de los exiliados a los jóvenes españoles es algo tan lejano como  hablarles de las guerras carlistas del siglo XIX: no les dice nada”, detalla Fernando Serrano Migallón, “personajes ilustres, cuyos nombres deberían estar en calles y plazas y estatuas, son unos desconocidos en España; allá nadie sabe quiénes fue Miguel Hernández o León Felipe o Max Aub, que en México sí están vivos”.

Otra de las consecuencias del Franquismo fue la despolitización masiva: la España que vio nacer a la Segunda República era profundamente política; el régimen fascista cambió hasta los términos de la discusión pública: la vida se volvió completamente apolítica.

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