Jóvenes y estudiantes marchan por la ciencia; investigadores, ausentes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 14 de Abril, 2018

Jóvenes y estudiantes marchan por la ciencia; investigadores, ausentes

Ayer se llevó a cabo la Marcha por la Ciencia en la Ciudad de México cientos caminaron por Reforma hasta llegar al Zócalo capitalino. Asisten niños ataviados con playeras del programa Pauta

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

Uno de los objetivos globales de la Marcha por la Ciencia es transmitir a la sociedad la importancia del conocimiento científico y tecnológico en su vida cotidiana y para que de esta forma lo aprecie.

Parte de este objetivo es generar una conciencia entre las personas sin formación o educación científica, sobre la apropiación que debe hacer de ese conocimiento. Ayer, la Marcha por la Ciencia en la Ciudad de México demostró esta debilidad social.

Alrededor de las 16:00 horas, el pequeño contingente de la marcha partió desde el Ángel de la Independencia y atravesó Paseo de la Reforma hasta avenida Juárez para entrar al Zócalo capitalino por 5 de Mayo.

El contingente de la marcha fue muy modesto, de no más de dos mil personas, tal vez menos, estimaron policías capitalinos. El número contrasta con el del año pasado, primera edición de la marcha en el mundo, donde acudieron alrededor de 20 mil personas. 

“Más doctores, menos senadores”, “más posgrados, menos diputados”, eran algunas de las consignas lanzadas al aire por jóvenes, muchos de ellos estudiantes de nivel superior, quienes nutrieron en mayor medida la marcha. Grupos de la UNAM, IPN y UAM fueron los más representativos; el año pasado los grupos entre estas universidades se diferenciaban por facultades y escuelas, agrupados en grandes contingentes. 

A la cita acudieron pocos científicos, la mayoría fueron de la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE), la cual fue la organizadora principal de la marcha. Divulgadores de la ciencia, uno que otro. 

“Es decepcionante la respuesta de la comunidad científica”, señala Raúl Alva, profesor de la UAM y entusiasta comunicador de la ciencia. “No obstante, es una marcha que necesita más de la población general”. El biólogo agrega que el éxito de este tipo de actividades se verá reflejado cuando las personas las hagan suyas y no haya que esperar la respuesta de los científicos. 

No obstante, un pequeño contingente sobresalía de entre los cientos de personas: grupos de niños con playeras del Programa Adopta un Talento (Pauta), quienes alzaban la voz: “¡¿qué queremos?!”, a lo que los jóvenes y adultos respondían “¡más presupuesto!”. Su presencia refrescó la tarde. 

Entre los pocos o nulos investigadores de la UNAM se encontraba Carlos Gershenson, especialista en sistemas complejos y movilidad, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS). “Fue una convocatoria mucho menor a la del año pasado, quizá porque en esa ocasión estaban recientes los recortes al presupuesto en ciencia y el problema de las becas Conacyt, que fueron tabuladas en UMA (Unidad de Medida y Actualización)”.

Después de rodear la plancha del Zócalo —ocupada por el Festival de las Culturas Amigas—, los manifestantes se dirigieron a la explanada del Monumento a la Fundación de Tenochtitlan, donde diversos “compañeros” tomaron la palabra. Oradores de la AMIINSHAE realizaron un recuento sobre los recientes recortes al presupuesto que ha sufrido el sector científico y tecnológico, además de enfatizar la importancia de que la ciencia adquiera mayor preponderancia en la sociedad mexicana. También se desahogaron temas laborales y sindicales, con lo que el significado de la marcha se volvió más heterogéneo. 

Vistos en filas marchando por una de las principales avenidas de la ciudad y por 5 de mayo, el contingente de la marcha parecía vasto. Sin embargo, en su concentración final la ilusión óptica terminó y se notó lo compacto del grupo. 

Quizá algún día las personas que observaron pasar a los estudiantes de ayer, a veces con azoro, a veces con indiferencia, se unan. Eso requerirá reconocer y entender la importancia de la ciencia en su vida cotidiana y en la trascendencia del avance del hombre; entonces, se manifestarán contra los recortes presupuestales y por la falta de ciencia en las aulas y fuera de ellas. Ya veremos qué tan lejos estamos de una sociedad que apenas rasga esos ideales.

Imprimir