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“En Alemania no imaginan la tecnología que los mexicanos les vamos a mostrar”: González Ávila

Nuestros Científicos. La científica Marisela González Ávila es parte de la “selección nacional” que representará a México en la Feria Internacional de Tecnología de Hannover, Alemania, donde nuestro país será el invitado de honor, a fines de este mes de abril. Presentará su estómago artificial

González Ávila afirma que científico mexicano ha aprendido a amoldarse al recipiente que lo contiene, como el agua.

Doctora en biología celular, investigadora, inventora y dueña de la patente de un estómago artificial único en el mundo, que sirve para probar las reacciones de medicamentos y alimentos, sin experimentar con pacientes humanos, la científica mexicana Marisela González Ávila es miembro de la “selección nacional” que representará a México en la Feria Internacional de Tecnología de Hannover, Alemania, donde nuestro país será el invitado de honor, a fines de este mes de abril.

El simulador de tracto digestivo ex vivo ARIS, concebido por González Ávila y perfeccionado a lo largo de siete años con ayuda de muchos investigadores mexicanos, es un dispositivo novedoso que simula las funciones de un sistema digestivo humano. 

ARIS (Automatic and Robotic Intestinal System) simula las funciones del sistema digestivo, en especial los procesos enfocados en el estómago, intestino delgado y colon ascendente, transverso y descendente. Esto sirve, entre otras cosas, para evaluar la manera en que ciertos alimentos y productos eran digeridos, un proceso que no puede realizarse en humanos ni tampoco en modelos animales porque no es posible recolectar muestras de estómago e intestino sin métodos invasivos.

Éste será una de las decenas de tecnologías mexicanas, creadas en la red de más de 150 universidades e instituciones de investigación mexicanas donde se hace innovación y que serán llevadas a Alemania, para presentarse en el Pabellón “Hecho en México”.

“En Alemania no imaginan la tecnología que se desarrolla en México y que les vamos a mostrar. No nos tienen a la vista como un país innovador o desarrollador de ciencia y tecnología. Esa es una ventaja y por eso la Feria de Hannover será una gran ventana para desarrollos propios que se han obtenido después de muchos años de investigación y pruebas”, explicó, desde Guadalajara, la investigadora que trabaja en el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ), que es uno de los 27 centros públicos de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Coancyt).

COMO AGUA QUE SE AMOLDA. Mujer singular, que hizo un esfuerzo muy grande por construir su carrera científica al mismo tiempo que mantenía unida a su familia, mudándose a diferentes partes de la República para estar con su esposo, quien es militar de profesión y era trasladado de sede de trabajo constantemente, Marisela González tuvo alumbramientos y descalabros en su trabajo para convertirse en investigadora e innovadora.

Algunos de sus primeros hallazgos sobre propiedades nutrimentales de la planta conocida como maguey morado, terminaron siendo aprovechados por otras empresas y a ella le fue rechazada la solicitud de patente para poder aprovechar comercialmente los usos de la planta que había identificado.

Aquella primera experiencia negativa con hallazgos y rechazo en solicitud de patente no la desanimaron. Años después logró su primera patente, que es sobre el desarrollo del estómago artificial. Actualmente tiene en marcha 17 solicitudes de patente asociadas al diseño y al uso del estómago artificial para probar reacciones que podrían ocurrir dentro del cuerpo humano.

Vista desde una panorámica amplia, el trabajo y biografía de Marisela González son ejemplo de uno de los principios fundamentales de la vida, como lo ha descrito la biología evolutiva: sobrevive el que se adapta.

Sus estudios y primeros trabajos la llevaron a trabajar en aulas y laboratorios de la Universidad de Guadalajara (UdeG); el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y la Universidad Politécnica de Pachuca. Así tuvo que aprender a trabajar con científicos pero también con comunidades de campesinos, ganaderos, industriales y posteriormente con innovadores y emprendedores.

“Los científicos mexicanos tenemos que ser como el agua que se amolda al recipiente que la contiene. Uno  tiene que adaptarse, aprender y aprovechar las condiciones que hay en el lugar de trabajo donde uno se encuentra. De todas las circunstancias se puede aprender y todo se puede integrar”, dice la investigadora nacida en Guadalajara, Jalisco, quien recuerda que su amor por la biología y por la vida empezó desde los 6 años de edad, cuando un hermano mayor que estudiaba en la secundaria y llevaba a su pequeña hermana, Marisela, a colectar animales y plantas a una presa cerca de donde vivía, entre Guadalajara y Tonalá. Esas colectas servían para las tareas escolares de su hermano que, a la postre, estudió la carrera de Médico Veterinario.

“La primera vez yo le pedí a mi hermano que me llevara con él y luego seguí yendo y haciendo mis colectas toda la primaria, secundaria y preparatoria. Cuando tuve que elegir carrera y le dije a mi papá que quería ser bióloga, él me dijo: ¿Estás segura? ¿Y de qué vas a vivir? Tiempo después nos acordábamos y nos daba risa. Esto era natural porque en mi familia nadie había estudiado ciencia. Todos trabajaban en carreras administrativas. Yo fui la oveja negra”, dice con humor la doctora González.  

EL MUNDO PEQUEÑO. Marisela González, quien  está adscrita al Laboratorio de Digestión Ex Vivo, de CIATEJ, en la Unidad de Biotecnología Médica y Farmacéutica, de la misma institución,  recuerda que al entrar en la carrera de Biología, en la Universidad de Guadalajara, tuvo que decidir si estudiaba el mundo de los seres grandes —donde se enfoca el trabajo en el conocimiento y conservación de la biodiversidad— o dedicarse al mundo pequeño.

“Opté por el mundo pequeño, porque ahí se estaban diversificando las especialidades en la biología. Me he dedicado a observar plantas y animales toda mi vida, pero cuando me asomé al microscopio y vi todos estos, otros seres vivos y sus interacciones, me emocioné mucho más”, indica la experta que trabaja mucho en comprender los ecosistemas microscópicos que habitan dentro de cada uno de los seres vivos, por ejemplo, la comunidad de seres vivos microscópicos que forman la microbiota o microbioma que está en el estómago de cada persona y cada animal.

“En este momento de mi vida me siento afortunada y agradecida porque muchas cosas que aprendí a lo largo de mi camino se han alineado en mi trabajo actual, pero también muy agradecida porque esto ha ocurrido al mismo tiempo que he podido tener una buena vida familiar y personal”, concluye Marisela González Ávila.

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