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Milos Forman, el checo que encumbró el cine subversivo en Hollywood

En una modesta ciudad de la región de Bohemia Central, llamda Cáslav, en Checoslovaquia, hoy República Checa, nació uno de los directores de cine más importantes de la historia. Nacido como Jan Tomáš Forman, hizo historia con el seudónimo de Milos Forman, quien ocupó ese nombre al salir de la Unión Soviética, cuando a fines de los años 60 concluyó la Primavera de Praga.

Era el menor de los tres hijos de un matrimonio de maestros. Víctimas de una delación, sus padres fueron relacionados con el movimiento de resistencia antinazi. No sobrevivieron a los campos de concentración. Asistió a una escuela-internado para niños huérfanos y afectados por la guerra en la ciudad de Podêbrady, en donde conoció a dos de sus mejores amigos: el futuro cineasta, Ivan Passer, y el futuro presidente del país, Václav Havel.

En los años cincuenta fundó en Praga, junto con sus compañeros de clase, una compañía teatral de aficionados. Forman se inscribió en la FAMU (Facultad de cine y televisión de la Academia de Artes) y la aceptaron para cursar la carrera de guionista. Actuó en papeles secundarios en varias películas checas y participó en varios guiones. Sin embargo, no se convirtió en director hasta el rodaje de la cinta histórica Dedecek automobil (El abuelo automóvil, 1956). En aquel entonces, el director de la película, Alfréd Radok, le permitió dirigir una escena de masas.

El cine de Forman se caracterizó por reflejar la lucha del individuo contra la opresión del sistema y demostró que se podía trabajar desde dentro de Hollywood con un toque subversivo. Antes de dejar Checoslovaquia había filmado una serie de comedias, entre ellas Pedro el negro (1963), Los amores de una rubia (1965) y ¡Al fuego, bomberos! (esta última, de 1967, una ácida sátira sobre la burocracia del Este encarnada en un destacamento de bomberos voluntarios), la cual fue candidata a los Premios Oscar de 1968 y también compitió en Cannes, pero en su país natal fue censurada y sólo llegó temporalmente al público gracias a la Primavera de Praga.

“Prefiero un país libre y atestado de mal gusto a un país refinado pero sin libertades”, contaba. “La censura es el peor de los males. Viví bajo un régimen totalitario en el que existía la presión de la censura ideológica. Ahora vivo en un país en el que si existe alguna presión es la comercial. Sin duda, prefiero esta última, al menos en ella deciden miles de personas y no una sola”, agregó sobre su nuevo destino.

Llegó a Estados Unidos, en 1968, gracias a un contrato entre la productora checa Filmexport con Paramount Pictures, con los que acordó filmar Juventud sin esperanza, o mejor conocida con su título en inglés Taking off’ (1971) que además, le permitió una cláusula de salida del territorio checoslovaco en los tiempos en que el régimen comunista limitaba los viajes a los países occidentales.

La película había sido aceptada moderadamente por la crítica pero fue un fracaso en la taquilla. En un diálogo con Radiodifusión Checa Forman comentó: “Tuve que firmar el contrato con honorarios muy bajos, pero recibía parte de las ganancias de la película. Si no hubiera ganado dinero entonces habría vivido como un pobre absoluto, sólo para pagar las deudas. Nunca se sabe si una película va a ganar dinero o no”.

Forman entró en depresión en su habitación del neoyorquino hotel Chelsea. Entonces se convirtió en profesor de cine en la Universidad de Columbia. Trabajó para estudios locales y participaba en proyectos que le resolviesen el día a día hasta que en 1974 le propusieron la adaptación cinematográfica de la novela de Ken Kessey, Alguién voló sobre el nido del cuco (Atrapado sin salida, en español). En sus memorias cuenta que los dos productores del filme, Michael Douglas y Saul Zaentz, le contrataron por “barato”.

La cinta, protagonizada por Jack Nicholson, ganó 5 premios de la Academia, entre ellos la categoría de Mejor Director: “Cuando pienso en las posibles razones por las que estoy aquí ahora puedo encontrar dos: la primera es que los miembros de la Academia han reconocido el hecho de que el año pasado pasé más tiempo en instituciones mentales, que otros años y la segunda sería que bueno, Estados Unidos sigue siendo un país bello, grande, abierto y hospitalario. Especialmente quiero agradecer a todos aquellos cuyos nombres no tengo tiempo de mencionar ahora. Gracias”, dijo en su discurso.

El director continuó en la línea de las personalidades impetuosas con la realización de una película sobre el genio de la música Wolfgang Amadeus Mozart. La película se rodó en la Checoslovaquia socialista, adonde Forman volvió después de más de una década de vivir en Estados Unidos. Fue un personaje que desdibuja los límites entre la locura y la normalidad o, para ser más precisos en el caso concreto del joven Mozart en la película, entre la locura y la genialidad.

Entre ambas películas destaca el musical cinematográfico Hair, de 1979. En esta cinta Forman cristaliza la resistencia que desató el conflicto bélico de Estados Unidos con Vietnam y la eterna lucha entre individuo y sociedad representada entre la clásica familia conservadora y el movimiento hippie de contracultura, cuyo espíritu inmortalizó Forman en esta pieza.

Después de los 80 entre las películas más conocidas de Forman están Ragtime, El escándalo de Larry Flint y Los fantasmas de Goya. Su carrera como director fue reconocida en el 2012, cuando recibió el premio del Sindicato de Directores de Estados Unidos, entonces se sumó a la lista de cineastas encumbrados, junto a Ingmar Bergman, Woody Allen, Francis Ford Coppola y Stanley Kubrick.

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