Los patos le tiran a las escopetas

Rosa Gómez Tovar

La reciente sentencia aprobada por el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en la que se da por cumplido el requisito de número de firmas para obtener la candidatura a la Presidencia por parte del Bronco, además de un golpe a la credibilidad en este proceso electoral, ha significado un salvavidas político para Jaime Rodríguez y Armando Ríos Piter, ya que sin ella no habría argumentos para descalificar al INE  ante todas las trampas que se detectaron durante el periodo de recolección de apoyo ciudadano.

Ahora los patos le tiran a las escopetas y estos dos personajes, en lugar de esconderse bajo piedras por tramposos, acusan al INE de no dejarles revisar la totalidad de firmas, de no darles “contrarrecibos” y por ende, no poder comprobar si esos apoyos son los que ellos enviaron.

Desde los lineamientos aprobados para el uso de la app, se señaló como sería la revisión de los apoyos enviados por los aspirantes. Cada día, los aspirantes podrían entrar a un portal donde aparecían los apoyos capturados y se podía descargar un archivo con la situación de cada una de las firmas, las cuales estaban claramente identificadas con el folio de la firma, entidad, municipio, sección electoral, clave de elector y código OCR de la credencial de elector enviada. El día de ayer, Jaime Rodríguez afirmó que  “el INE nunca pudo demostrar ni comprobar que los apoyos con inconsistencias que ellos decían eran en realidad los que nosotros enviamos”; éste también es parte del argumento de Ríos Piter.

Esto es el colmo del cinismo, pues se insinúa que el Instituto podría modificar los apoyos del  aspirante, no obstante, el supuesto cambio sólo se daría en aquéllos en los que existieron inconsistencias, no así en los apoyos válidos, pues ésos sí son aceptados por los aspirantes.

Esto es completamente falso, además de los campos anteriores, el archivo de Excel también indicaba el nombre y número del auxiliar que envió el apoyo, así como el dispositivo desde el que se capturaron los datos de la firma y credencial de elector, esto es  suficiente para poder corroborar quién envió los apoyos.

Otra cosa que se ha dicho es que no podían identificar al ciudadano al que correspondía el folio, pero los archivos tenían  el código OCR y la clave de elector, que es el número de identificación de la credencial para votar y el elector, respectivamente ¿Por qué este archivo no tenía el nombre u otro dato de la ciudadanía que brindó su apoyo? El INE no podría dar esta información, pues debe resguardar los datos de los electores, y entregarlos sería casi lo mismo que de manera indebida la autoridad diera un pedazo del padrón a los aspirantes.

Una de las obligaciones del instituto es velar para que se cumpla lo dispuesto en la legislación electoral y en este caso, eso se resume en saber si los aspirantes contaban con el número de apoyos requerido en la Ley. El procedimiento fue el mismo para todos los aspirantes a cargos federales, e implicó que el Instituto revisara a cabalidad todas las firmas enviadas por éstos.

Quiénes descalifican al Instituto no tienen forma de probarlo, sin embargo, los datos que ha transparentado el INE muestran cada una de las inconsistencias en los apoyos.

Puede ser que El Bronco haya obtenido su candidatura, no obstante, esto no borra las simulaciones y fotocopias entregadas, así como tampoco significa que alguien haya encontrado las firmas faltantes para cumplir con las 866,539 necesarias, y mucho menos, que el INE haya hecho mal su trabajo.

rosagomeztovar@outlook.com

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