Maternidad y trabajo: penalización por hijos

Wendy Garrido Granada

La maternidad es un trabajo doble y muy mal remunerado. Las madres trabajadoras ganan menos que las mujeres sin hijos ya sean solteras o casadas. No es un mito la brecha salarial. Existe. Y tan es así que no sólo se encuentra la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, también existe entre las mujeres que son madres y las que no.

En un interesante artículo de El Universal titulado “Madres ganan aun menos que las mujeres sin hijos”se refiere que el ingreso por hora trabajada de 7 millones de mujeres casadas y con hijos asciende a 27.5 pesos, “cifra 17.4% inferior a los 33.2 pesos que ganan las mujeres casadas sin hijos”, según datos del INEGI.

Algunas de las razones de la brecha salarial entre mujeres con hijos y sin hijos es que muchas de ellas se ven obligadas a flexibilizar sus horarios laborales para trabajar en tareas domésticas y de cuidado que no son remuneradas.

Mientras que “las madres trabajadoras en unión libre ganan 25 pesos la hora, cifra 7.8% inferior a los 27.1 pesos que perciben las trabajadoras en unión libre pero sin hijos y 24.8% menos de lo que gana una trabajadora casada sin descendencia”.

Sin embargo, entre hombres con hijos y sin hijos lo anterior no sucede. En un estudio realizado en Reino Unido, Suecia y Estados Unidos publicado en National Bureau of Economic Research (NBER), los investigadores  analizaron lo que ellos denominan la “penalización por hijos” y determinaron que “recae fuerte y persistente” en las mujeres y no en los hombres.

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT), realizada en el 2014 en México, arrojó datos interesantes con el que se confirmó que las mujeres destinan más tiempo al cuidado no remunerado para integrantes del hogar: las mujeres dedican al menos 28.8 horas a la semana, mientras que los hombres sólo dedican 12.4 horas en promedio a la semana.

Otro dato relevante es que las mujeres con hijos trabajan más en el sector informal (31.5%) a diferencia de las que no tienen hijos (18.5%); el 26% de las madres trabajadoras son comerciantes, contra el 22.5% de las que no tienen hijos; el 25.4% de las madres trabajan en servicios personales, mientras que sólo lo hace el 17% de mujeres sin hijos.  Las mujeres con hijos también trabajan más como artesanas o ayudantes, que las que no tienen hijos, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2016 del INEGI.

Las cifras revelan cómo opera el sistema y cuáles son los roles que todavía pesan sobre un género y no sobre otro. En su gran mayoría, cuando una mujer decide ser madre, también se ve obligada a elegir trabajo remunerado o trabajo no remunerado.

El problema sigue siendo que las labores domésticas y de cuidado siguen recayendo sobre todo en las mujeres. Un hombre no debe cuestionarse si su paternidad puede frenar su desarrollo profesional. Se sobreentiende que en caso de casarse o vivir en unión libre con una pareja, la mujer sea quien se encargue de todo lo relacionado con los hijos. Para cambiar esta brecha salarial, se tiene que hacer desde diferentes aristas, la primera recae en lo cultural, en que más hombres participen responsablemente con el 50% que les corresponde en los trabajos de cuidado y doméstico; la segunda, que los derechos laborales protejan tanto a padres y madres para que ambos puedan ejercer su paternidad  y maternidad. La tercera, garantizar seguridad legal y reconocimiento social a aquellas personas que trabajan en tareas domésticas y de cuidado.

 

*Gracias a Margarita Mantilla Chávez por la información proporcionada

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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