A los ídolos se les perdona todo….

Edgar Valero Berrospe

Las Chivas Rayadas del Guadalajara regresan hoy a suelo nacional con una sonrisa enorme y con grandes posibilidades de conquistar el título de la Concachampions la próxima semana, y con ello ganar su primer título internacional en exactamente 56 años, toda vez que precisamente, la primera y única ocasión que el chiverío ganó este certamen fue en 1962, esta misma Copa de Campeones de la Concacaf… Toda una vida…

La semana pasada, cuando Matías Almeyda decidió sentar a algunos de sus titulares en el duelo de la fecha 14 del torneo Clausura 2018 ante Veracruz, partido que concluyó con la derrota de 1-0 cimentada desde el primer minuto de juego por una falla del novato Benjamín Galindo Jr., el mundo se le vino encima. Casi toda la prensa mexicana se les fue encima. 

Apostar por la Concachampions sonaba “extraño” cuando aún había ciertas posibilidades, pero reales, de alcanzar la liguilla. Pero así fue… Y el técnico del cuadro tapatío decidió en cambio, que sus titulares estarían en la cancha para garantizar su tránsito exitoso de la semifinal de vuelta ante el Red Bulls de Nueva York.

Logró el boleto a la final y anoche sacó una inesperada, pero muy merecida victoria y que pudo ser mayor que el 2-1 ante el Toronto FC, equipo que nos ha demostrado que el nivel de la MLS no está tan abajo respecto al de la Liga MX, como muchos hemos supuesto durante mucho tiempo.

El Toronto que en este torneo representa a Canadá a pesar de ser campeón de Estados Unidos, dejó en el camino al Colorado Rapids de la MLS en la fase de octavos de final a la que calificó directo, para luego sumar triunfos ante los campeones vigentes de la Liga MX, los Tigres de la UANL en los cuartos de final y eliminar a las Águilas del América, a las que les endilgó lo que fue apenas su segunda derrota del año al son de 3-1 en tierras canadienses en las semifinales.

Por cierto, vale la pena señalar que Toronto no participa en esta Concachampions por ser el campeón vigente de la MLS, sino por ser campeón (de hecho bicampeón) de la Liga Canadiense, un mini torneo, que el año pasado se efectuó con sólo seis equipos y que se lleva a cabo en ese país con el único objetivo de determinar qué cuadro representará al país de la Hoja de Arce (“maple” es una palabra inglesa que significa arce y se refiere al árbol que es famoso por su jarabe) en la Concacaf Liga Campeones. Lo curioso es que tres de esos seis equipos, Montreal, Toronto y Vancouver, juegan precisamente en la MLS.

Pero, queríamos hablar de las Chivas, que ciertamente están a punto de cerrar un año para el olvido al menos en la Liga MX (año futbolístico 2017-2018), pues el torneo anterior acabó en el sitio 13 de la tabla general con sólo 18 puntos, a lo que habría que sumar la presente campaña donde ocupa el sitio 16 con sólo 15 puntos, aunque aún faltan seis partidos por disputar. 

Por donde se le quiera ver, estos resultados no tienen nada que ver con el Guadalajara campeón de Copa y de Liga del ciclo anterior (2016-2017), donde concluyó una sequía de 24 torneos que no pudieron ser campeones de la Primera División y donde alcanzaron la cuarta Copa de su historia y la segunda en cuatro torneos.

Yo estoy convencido que Matías Almeyda no se va a ir y que nunca estuvo en planes el que se fuera, a pesar de esos malos momentos que parecían presagiar eso precisamente, pues luego de tres temporadas de sumar 27, 28 y 28 puntos, de pronto, el desforzar al equipo empezó a cobrar factura y no sólo dejó de jugar de la preciosa forma como lo hizo durante el torneo Clausura 2017, antes de que justamente en los últimos duelos del calendario y en la liguilla, las cosas empezaran a complicarse. Aunque eso sí, nadie puede objetar su título ante Tigres por más que se alegue lo del penal que no se marcó al final del partido.

Pero las Chivas son como Pedro Infante, amadas, idolatradas, queridas hasta la muerte, y en el caso del gran ídolo del cine mexicano, aún 60 años después de haber dejado de existir. Se les perdona todo, se les cuida, se les consiente y a pesar de los pesares, su afición ahí está. A pesar de Jorge Vergara, a pesar de la podóloga, a pesar de perder dos cuartos de final consecutivos ante las Águilas.

La paradoja de la situación actual, es que efectivamente, Chivas ha tenido un año para el olvido en la Liga, se quedó fuera de la Liguilla por segunda ocasión consecutiva, pero si el próximo miércoles 25 en el Estadio Akron, consigue mantener su ventaja o ampliarla y con ello capturar el título de la Concacaf Liga de Campeones, habrá alcanzado su logro internacional más importante, que no será precisamente, la Copa que pudiera alzar esa noche, sino el boleto al Campeonato Mundial de Clubes que se jugará en los Emiratos Árabes Unidos entre el 12 y el 22 de diciembre próximos.

Guadalajara no sólo romperá un ayuno de 56 años, cuando con un global de 6-0, incluyendo un contundente 5-0 en el juego de vuelta celebrado en el Estadio Jalisco ante el Comunicaciones de Guatemala el 21 de agosto de 1962 se coronó campeón de la Copa de Campeones de la Concacaf, sino que podrá presumir que, como sus acérrimos adversarios del América, ya pudo representar a nuestro país en el Mundial de Clubes.

Claro que áquel Guadalajara fue el campeonísimo, donde figuraban Jaime Tubo Gómez, Arturo Chaires, Guillermo Sepúlveda, Juan Jasso, Héctor Hernández, Chava Reyes e Isidoro Díaz entre otros héroes rojiblancos.

No es adelantarse mucho aún, tratar de figurarse algo que hasta el momento sólo estuvo reservado para equipos como Monterrey, Pachuca, Cruz Azul, Necaxa y América, e incluso el Atlante. .

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