Espectáculos

Las series de TV, nuevos actores políticos con intereses

“Este programa es una obra de ficción inspirada libremente en eventos reales. Los personajes, las situaciones y otros elementos se han adaptado para su efecto dramático”, se lee al inicio de cada capítulo de la polémica serie El Mecanismo; un thriller policial que describe el caso de corrupción más grande de Brasil, conocido como “Lava Jato”; la producción es, hasta cierto punto, una adaptación del best seller Lava Jato: el juez Sergio Moro y los bastidores de la operación que sacudió a Brasil, del periodista Vladimir Netto.

Durante la última década, los gobiernos y las estructuras políticas que rigen el actuar de distintas sociedades, se han puesto bajo la lupa como un tema recurrente para ciertos directores de cine y televisión. Si bien no es un recurso nuevo, lo que llama la atención cada vez más es la manera en que se abordan las historias y la forma de contarlas, así como el objetivo que hay detrás de cada producción.

“Este fenómeno se tiene que entender en dos grandes dimensiones; el primero es que evidentemente lo político puede ser un producto vendible a la ciudadanía, que con la aparición de las tecnologías de la información y ahora con las nuevas plataformas como Netflix, entre otras, revolucionó la forma de crear contenidos para comercialización”, comentó Jesús Rivero Casas, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, con maestría en Gobierno y Asuntos Públicos y experto en temas de políticas públicas y participación ciudadana, en entrevista con Crónica.

El Mecanismo, del director José ­Padilha, conocido por su trabajo en Narcos y Tropa de Elite, se ha convertido en una de las series referentes de situaciones sociopolíticas por las que atraviesan varios países, sobre todo en Latinoamérica. Aunque algunos nombres fueron modificados, aparecen evidentemente representados los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, quienes, indignados, han mostrado su molestia por sentirse “difamados” por la manera en que los expone el relato, amenazando con demandar a la productora.

“Hoy podemos decir que la sociedad, específicamente en el target de los millennials, está más conectada de lo que estuvieron conectados los baby boomers. Estas plataformas obviamente están recibiendo una oferta que responde a las demandas de este mercado, y lo que demanda no son más telenovelas como antes, sino contenidos que tengan que ver con el acontecer político, con lo que viven a diario. Lo político ha inundado la vida privada, hoy abres tu teléfono, entras a Facebook y forzosamente te vas a enterar de lo que hicieron los candidatos, de las declaraciones que dieron, etc. Hoy la sociedad está más politizada de lo que estaba antes”, destacó Rivero Casas.

Por otra parte, la recién estrenada serie The Oath, grabada en Puerto Rico, retrata las diferentes caras de la corrupción dentro de la Policía, tema que fue inspirado, en parte, por el caso verídico de Michael Harrington, exjefe de la Policía de Nueva York, quien fue acusado de distintos delitos de esta índole.

“La corrupción en la policía es uno de nuestros ejes centrales. Es un cáncer que habita esta institución, son sociedades secretas de las que apenas se está conociendo. Si han visto programas como The Sopranos, los personajes toman pobres decisiones, pero la gente entiende cómo y por qué las tomaron así. A un nivel subconsciente, lo que atraviesan los personajes, son situaciones que mucha gente ha vivido”, explicó Joe Halpin, creador de The Oath. “La única forma de combatir estas situaciones es logrando que la gente se dé cuenta de ellas. Espero que el programa lo logre”, agregó.

La era digital y las redes sociales juegan un papel fundamental en el manejo de la información y la inmediatez con que llega a las distintas audiencias: “Las redes sociales vinieron a revolucionar el debate público, hoy los ciudadanos pueden no sólo enterarse en tiempo real de lo que acontece, sino que pueden interactuar directamente con los gobernantes”, indicó el experto, quien ha participado como asesor político durante campañas electorales.

Por su parte, los talentos reconocen la importancia de abordar dichos temas, como lo externó la actriz Leticia Huijara, en entrevista con Crónica: “Los personajes que más me han marcado son aquellos que han estado inmersos en circunstancias específicas e importantes de nuestro país. Todo lo que sucedió a partir de que hicimos La Ley de Herodes, es algo que me llena de orgullo…

“… En el 8vo Mandamiento, en el que interpreté a una periodista que trataba de develar los manejos de la política y los contactos que tenía con el narcotráfico, que, aunque ahora eso ya está de moda, en el momento en el que nosotros lo hicimos, que fue hace como 6 o 7 años más o menos, fue algo muy importante porque abrimos brecha para hablar de esos temas”, argumentó la actriz.

“Necesariamente todas estas series que se están generando tienen como objetivo generar opinión pública e influir en la gente, a través de la construcción de una serie de ideas que definen lo político, que van haciendo mella en la percepción de las audiencias (…) Lo que hay que entender es que los medios de comunicación y las grandes empresas que manejan estas nuevas plataformas de contenidos, tienen que ser entendidos como actores políticos, que son manejados por empresarios que tienen intereses y que pueden tener afinidades hacia un candidato u otro en periodos electorales, que es lo que siempre ha sucedido en la televisión”, explicó Rivero.

El experto detalló un ejemplo de ello, con el filme Colosio: El asesinato, del director Carlos Bolado, el cual fue estrenado días antes de la elección de 2012: “Trató de generar una opinión pública adversa al entonces candidato Enrique Peña Nieto, eso no quiere decir que haya tenido efecto o que el efecto haya sido mayoritario, pero sí tuvo un efecto en quienes observaron la película”.

Otro ejemplo de ello podría ser la obra del director y actor mexicano Gael García Bernal, quien se encuentra en la transición de llevar a la televisión la serie Aquí en la Tierra, que tiene como objetivo hacer que la audiencia cuestione el contexto actual que se vive en el país, así lo mencionó ayer en rueda de prensa.

Es así como la opinión pública muchas veces queda a merced de los ideales que ciertas producciones buscan exponer, desde crear conciencia sobre las dificultades sociopolíticas que algunos países padecen, hasta generar inclinación por una postura política en específico. Sin embargo, el público no puede dejar de lado la carga ficcionaria con que se realizan estas obras.

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