Cultura

El microuniverso cotidiano de una unidad habitacional llega al teatro

Instrucciones para ir al cielo es un mosaico de historias, hechos, sensaciones, alegrías, penas… donde suceden muchas cosas y ninguna, dice Benjamín Cann. La obra inicia temporada en el Cenart

Un mosaico de historias, hechos y sensaciones será presentado en Instrucciones para ir al cielo, obra de teatro escrita y dirigida por Benjamín Cann, con la intención de reflexionar sobre el papel de la religión en la sociedad mexicana.

El dramaturgo explica que Instrucciones para ir al cielo surgió a partir de una versión libre de Dekalog, de Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz, que se desarrolla en Polonia y para esta propuesta se desarrolla en el multifamiliar Conjunto Urbano Presidente Alemán (CUPA), en donde llevan a cabo historias protagonizadas por familias de diferentes estratos sociales.

“La ideas es mostrar un mosaico de historias, hechos, sensaciones y alegría por la vida. Es la muestra de un universo citadino, donde suceden todos los días muchas cosas y ninguna. La vida va, viaja”.

Entre las historias están el enamoramiento, un hombre que no logra una erección, una mujer que se enamora de su padre, alguien que robará y el momento en el que un padre pierde a su hijo, entre otras, que desatarán diferentes emociones, como la risa y el enojo.

Benjamín Cann indica que en su propuesta está presente el espíritu de Kieslowski, con el objetivo de pensar acerca de los niveles de violencia que hay en todos los estados del país.

“Lo que sucede en esta sociedad se vuelve parte del contexto e intentamos hacerlo a un lado y tratamos de hacer lo mejor de nuestras vidas. Kieslowski encontró una manera de hacernos reflexionar si los mandamientos afectan o no a nuestra moral para la vida diaria. El título es un poco un absurdo de si seguimos los mandamientos, ¿llegaremos al cielo?”

El director enfatiza en que la obra no trata de ilustrar los mandamientos, sino reflexionar en torno a ellos, para valorar qué tanta relevancia tiene la religión al momento de tomar las decisiones diarias.

Con respecto a la elección de un multifamiliar como escenario, Cann comenta que fue un modelo diseñado para prever y atender las necesidades habitacionales de la Ciudad de México, que durante el sexenio de Miguel Alemán, se pensaba, era una demarcación que podría alcanzar hasta 8 millones de habitantes.

“En la construcción de este modelo (de multifamiliar) y los subsecuentes se hizo un gran negocio, no sé qué venía primero, necesidad de aliviar: lo que vendría en el futuro o el negocio. Me pareció útil retomar las metáforas y reflexiones de Kieslowski para hacer llegar a la gente un mensaje”.

En Instrucciones para ir al cielo, dice Cann, le interesa contar la forma de vida de la Ciudad de México, en una sociedad en la que “nuestro comportamiento se ve afectado por nuestro amor a Dios”, en conjunto con el humor que lo considera como un “vehículo para narrar”.

El dramaturgo añade que a los 10 mandamientos, él como mexicano añadiría No vivirás sin miedo y No confiarás en tus gobernantes, pues se considera como un “pesimista natural. Al leer las noticias, veo que este país se nos cae a pedazos y nos divierte, hacemos como que no está pasando”.

Entre los 18 actores se encuentran Adrián Aguirre, Misha Arias de la Cantolla, David Calderón León, Eduardo Candás, Néstor Galván, Marco Antonio García, Olaff Herrera, Rocío Leal, Ana Paola Loaiza y Patricia Madrid, quienes se presentan en el escenario que cuenta con diseño de escenografía e iluminación de Matías Gorlero, vestuario de Estela Fagoaga, y música original de Federico Schmucler.

 

Instrucciones para ir al cielo, obra de teatro escrita y dirigida por Benjamín Cann, tendrá funciones a partir de mañana y hasta el 20 de mayo, en el Teatro de las Artes, del Cenart. Entrada general $100. Aplican descuentos.

 

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