Siria y el silencio de la ONU

Israel Moreno

Los recientes bombardeos en Siria han dejado ver una vez más la vulnerabilidad en la que se encuentran los pueblos del mundo; los poco más de cien misiles que los Estados Unidos, Reino Unido y Francia lanzaron desde aviones y buques anclados en el Mar Rojo hacia las principales ciudades de Siria, nos han dejado imágenes devastadoras y desde luego conmovedoras de mujeres y niños que como siempre y sin deberla, son los que sufren las consecuencias.

Estos acontecimientos me recordaron que durante la campaña política hacia la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una pregunta a un exdirector de la CIA: “En un momento dado, si las teníamos (haciendo referencia a las armas nucleares), ¿por qué no las podemos utilizar?”, como vemos, esta incógnita que el ahora Presidente de la Unión Americana tenía en ese momento nos anunciaba de alguna forma, sus planes bélicos en contra de quienes considere sus enemigos.

Por si fuera poco, a finales del 2016 en su cuenta de Twitter, Donald Trump anunció “un posible giro a décadas de política nuclear en Estados Unidos”, pues en ese entonces el presidente electo escribió un mensaje en donde afirmaba que la primera potencia mundial debería “reforzar y expandir enormemente su capacidad nuclear hasta que el mundo entre en razón respecto a las armas nucleares” y lamentablemente Siria es uno de los primeros países en recibir este ataque plenamente exhibido a todo el mundo.

Pero, ¿por qué Siria? para muchos, no es un secreto que este país se encuentra ubicado en una zona estratégicamente rica en recursos energéticos como petróleo y gas también, recordemos que este país se encuentra exactamente en la ruta comercial petrolera por lo que la nación o poderío que tenga el control de Siria, por ende tendría el control de una gran zona árabe y con ello la riqueza que eso significa, lo que origina en parte el inicio del conflicto que data de ya varios años.

De ahí que países como Rusia, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido busquen ser los beneficiados por lo que se están disputando dicha zona a costa de la población y de los muertos que a decir del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización que ha proporcionado datos recientes, entre marzo de 2011 y el mismo mes de 2018 han muerto casi medio millón de personas y esto, se suma a las cifras difundidas por el Alto Comisionado de NacionesUnidas para los Refugiados (ACNUR) quien dice que la guerra en este país “ha provocado la huida de más de 5 millones de personas”, por cierto uno de los mayores éxodos en la historia reciente.

Ante ello, resulta aún más preocupante que el Consejo de Seguridad de la ONU haya rechazado la resolución que condena el ataque a Siria, lo que para muchos especialistas representa una parcialidad que la organización internacional está tomando a favor de los Estados Unidos y eso vulnera aún más a la población mundial pues el papel mediador que debiera jugar la ONU es prácticamente nulo.

Por ello, el hecho de que un organismo como la ONU tome partido al no condenar los ataques con misiles hacia una población civil es tan preocupante como la misma invasión y bombardeo pues la omisión, legitima las lagrimas que corren por los rostros sucios de miles de niños que viven aterrados en aquella nación, también con el silencio, están legalizando todos los muertos que a diario vemos en las imágenes que dan la vuelta al mundo así como las filas kilométricas que hacen los sirios desplazados en las fronteras para dejar su patria por temor a ser parte de los muertos que van dejando atrás y ante ello, la comunidad internacional debiera alzar la voz pues con un mandatario como Trump, hoy se bombardea Siria y mañana, ¿quién seguirá?

Lo anterior es una muestra de que muchas veces elegir a un gobernante por hartazgo o por la esperanza de un cambio puede salir contraproducente, y me refiero concretamente a Venezuela que por cambiar de régimen el país sudamericano se encuentra en una crisis social y política que pudiera desembocar en una verdadera tragedia humanitaria, esperemos que en México no sea el caso pues de acuerdo a la percepción de la gente existe un riesgo con López Obrador, quien maneja un doble discurso pues los hechos contradicen su retórica; o usted estimado lector ¿cree que merecemos esto?

Twitter: @israelmorenori

 

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