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“Si la guerra genera pobreza, también la pobreza genera guerra”: Papa

“La paz se construye empezando por las casas, por las calles, por las bodegas, allí en donde artesanalmente se plasma la comunión. Del taller, como un día de la bodega de Nazaret saldrá el verbo de paz que dirigirá a la humanidad”, dijo.

En una visita al sur de Italia, para rendir homenaje a un obispo conocido por su lucha a favor de los más necesitados, el Papa Francisco advirtió hoy que si bien “la guerra genera pobreza”, también “la pobreza genera guerra”.

El pontífice pronunció estas palabras poco después de visitar la tumba de don Tonino Bello (1935-1993), sacerdote y pastor de Molfetta, quien condujo la asociación “Pax Christi”, y desde ese rol pronunció discursos incisivos, entre otros contra la Guerra del Golfo.

“La paz se construye empezando por las casas, por las calles, por las bodegas, allí en donde artesanalmente se plasma la comunión. Del taller, como un día de la bodega de Nazaret saldrá el verbo de paz que dirigirá a la humanidad”, dijo Jorge Mario Bergoglio.

Esto durante un encuentro con poco más de 20 mil fieles, reunidos en el cementerio de la localidad de Alessano, donde se encuentran los restos del sacerdote. El Papa rezó ante la tumba y depositó en ella un ramo de flores blancas y amarillas.

Después, saludó a los familiares del obispo y a los fieles llegados desde diversos puntos de la región italiana de Apulia, en el extremo sur del país.

En su mensaje a los presentes, el pontífice recordó que para Bello los pobres eran “la verdadera riqueza” de la Iglesia, y pidió que su recuerdo sirva de ejemplo ante la “tentación recurrente de ir detrás de los poderosos de turno, de buscar privilegios, de acostumbrarnos a una vida cómoda”.

“Una Iglesia a la que le importan los pobres permanece siempre sintonizada en el canal de Dios, no pierde nunca la frecuencia del evangelio y siente que debe volver a lo esencial para profesar con coherencia que el Señor es el único verdadero bien”, indicó el pontífice.

Precisó que al sacerdote no le molestaban las exigencias, sino la indiferencia; no temía la falta de dinero, pero se preocupaba por la incertidumbre del trabajo, problema tan actual, expresó.

“No perdía la ocasión para afirmar que en primer lugar está el trabajador con su dignidad, no la ganancia con su avidez”, recordó.

“No se quedaba con los brazos cruzados: actuaba localmente para sembrar la paz globalmente, con la convicción de que la mejor manera para prevenir la violencia y cualquier tipo de guerras es cuidar a los necesitados y promover la justicia”, apuntó.

ijsm

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