Elegir personas, no partidos

César González Madruga

Este primero de julio recibiremos seis boletas para los diferentes cargos en disputa, por ejemplo en la CDMX tendremos la opción de elegir: Presidente, Jefe de Gobierno, Alcalde, Senadores, Diputado federal y diputado local que a diferencia de elecciones anteriores, esta viene acompañada de nuevas revelaciones que la neurociencia ofrece y acerca la certeza que población optará por un voto diferido en cada una de esas boletas.

Inclusive el mundo de la mercadotecnia se ha transformado por completo a esta nueva comprensión del cerebro humano,  antes del boom de las redes sociales las estrategias de ventas se centraban en que la gente buscara lo que se fijaba como una moda que se difundía a través de la televisión o la radio y todos optaban por portar la misma ropa o el mismo calzado; sin embargo, eso es cosa del pasado y en la actualidad el consumidor prefiere “trajes a la medida” a través de las estrategias conocidas como el “mass costumization” en la que las marcas se esfuerzan por hacer productos diferenciados para el gusto de cada persona que lo hagan sentir único e irrepetible. 

Inclusive la oportunidad de presentar alternativas en el mercado se abre como nunca antes habría sido posible, basta señalar como hoy los artistas musicales ya no requieren de una disquera para acercarle su obra a la audiencia, sino que pueden hacerlo a través de las plataformas electrónicas de manera independiente y llegar a un publico especifico como lo ha demostrado el grupo calle 13, lo mismo sucede con los locutores de radio o televisión o la creciente ola de cervezas artesanales. Esto se da porque la sociedad ya no quiere pertenecer más a un rebaño y vuelve a optar por aquello con lo que resuena y se identifica de forma especial. 

En el caso de las campañas políticas sucede exactamente lo mismo, si bien para los cargos que requieren dirigirse a las multitudes como lo son los candidatos presidenciables, jefe de gobierno o senador resulta aún complicado lograrlo (aunado a la poca imaginación de sus principales actores) y con los múltiples intereses en juego es prácticamente imposible determinar el comportamiento real de las preferencias electorales, sin embargo,  si es posible articularlo en los cargos que tienen un mayor contacto con la ciudadanía como lo son Alcaldes, diputados federales y locales.

En ese sentido las candidaturas independientes (principalmente a nivel local) vienen a forzar esta transformación, los partidos que mandan a sus candidatos locales a competir vienen cobijados por el posicionamiento de una marca (la del partido) que, salvo en honrosas excepciones, no tienen un arraigo en la sociedad, inclusive sólo fungen para el posicionamiento de quienes manejan la “marca”, por ejemplo, en la CDMX la inmensa mayoría de candidatos de mayoría relativa no va a quedar pero habrán hecho la labor para obtener los votos de sus jefes en las plurinominales de muchos personajes impresentables, es más, de sesenta y seis diputados para el congreso local, los partidos ya se repartieron treinta y tres pluris y los que lleguen de mayoría prácticamente se tendrán que someter a aquellos que en su vida le darán la cara a la gente. 

Así como muchas marcas de productos de las grandes farmacéuticas que invierten nueve de cada diez pesos en la mercadotecnia para que el consumidor crea que necesita ese producto aunque sea efecto placebo y sólo un peso en el activo químico del mismo, así hacen los partidos con sus candidatos, por ello no tienen cuadros propios y los tienen que piratear de otros partidos, meter artistas, futolistas, etc. Diferir el voto es optar por la persona humana y no por la marca, optar por tu resonancia y no por la ilusión.  

 

 

 

Aspirante a Candidato a diputado Independiente en el Dtto 16 en Tlalpan

@CesarG_Madruga

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