Ciencia y comunidad contra enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 20 de Abril, 2018
Ciencia y comunidad contra enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti | La Crónica de Hoy

Ciencia y comunidad contra enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti

Conacyt -

Ariane Dor*, César Irecta*,
Ana Laura Pacheco**

 

El proyecto Multidisciplinario Transversal “Desarrollo de tecnología para el manejo integral de los mosquitos vectores de dengue, chikungunya y zika en Guatemala y México”, liderado por El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), busca brindar herramientas para controlar al vector Aedes aegypti, uno de los mosquitos que transmiten a los humanos los virus del dengue, chikungunya y zika, y otras enfermedades como la fiebre amarilla y el mayaro, las cuales hasta ahora solo están presentes en Suramérica.

El proyecto promociona la participación comunitaria y la Técnica del Insecto Estéril (TIE) para el control de natalidad de las poblaciones silvestres de Aedes aegypti a través de las liberaciones periódicas de grandes cantidades de machos estériles.

El proyecto inició en 2016 ante la apremiante situación derivada de la propagación de las enfermedades antes mencionadas y que impactan con más fuerza a los países con mayores desigualdades sociales, además de afectar la seguridad familiar, la comunitaria y la regional debido a que las personas infectadas ven mermadas sus condiciones económicas y de subsistencia para la vida cotidiana.

Las campañas de salud pública han sido intensivas y buscan frenar el creciente número de personas enfermas. Sus mensajes se han centrado particularmente en concientizar a las personas sobre los riesgos asociados a los mosquitos y en difundir acciones concretas para evitar su propagación dentro y fuera de los hogares, como la descacharrización comunitaria y la limpieza de patios que evitan la formación de criaderos.

Al mismo tiempo, las jurisdicciones sanitarias de los estados afectados llevan a cabo campañas de aspersión y nebulización de insecticidas adulticidas en las calles y al interior de las casas, así como visitas a los hogares para la colocación de abates “bolsas que contienen insecticida larvicida no nocivo para los humanos ni los animales domésticos” en los contenedores de agua domésticos.

Sin embargo, todas estas medidas no han sido suficientes para disminuir los niveles de incidencia de las enfermedades, como lo muestran las cifras epidemiológicas del 2014 al 2018. En México, se han registrado más de 114 mil casos confirmados de dengue, chikungunya y zika; en Chiapas más de 7 mil casos y más de 2 mil casos en Tabasco. Por otra parte, en este mismo periodo de tiempo, Guatemala registró casi 119 mil casos de estas enfermedades. En el departamento de Santa Rosa, conocido por ser una de las áreas con más riesgo para el dengue, se registraron casi 13 mil casos.

En este contexto desarrollamos nuestro proyecto en cuatro comunidades rurales ubicadas en sitios estratégicos: Mal-País, en el departamento Santa Rosa, Guatemala, donde el virus chikungunya llegó con más fuerza que en México; Río Florido y Ejido Hidalgo, Chiapas, un estado clave en el flujo migratorio y por ello para la propagación de las enfermedades en México; y Ranchería Guineo Segunda Sección, en el estado de Tabasco, que comparte muchas características ambientales, geográficas y sociales con Chiapas, pero donde la prevalencia del chikungunya y zika es menor.

En la primera fase del proyecto nos acercamos a los habitantes de estas comunidades para conocer el número de personas que probablemente habían contraído estas enfermedades desde enero de 2015. Más allá del lado técnico de la encuesta epidemiológica, esta actividad fue una experiencia humana cálida, única y empática. Empezó con la capacitación de las personas que llevaron a cabo la campaña de encuesta: jóvenes de licenciatura, posgrado, personal técnico y de investigación de ECOSUR, del Centro Regional de Investigación en Salud Pública del Instituto Nacional de Salud Pública (CRISP-INSP), del Instituto de Estudios Superiores de Chiapas, de la Jurisdicción Sanitaria de Villahermosa y Tapachula, y en Guatemala, de la planta Moscamed El Pino y del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

Decenas de personas realizaron las encuestas ¡y de una manera sobresaliente! Al regresar de las campañas, las encuestadoras y los encuestadores estaban encantados y agradecidos por la amabilidad de las personas que encuestaron. Nos sentimos muy contentos por esta chispa de efusión humana que nuestro proyecto había despertado en el momento que se realizaron las visitas a las comunidades. La hospitalidad, colaboración y solidaridad de los habitantes fueron mayúsculas, a pesar de la evidente precariedad en la que viven y aunque, en muchos sentidos, invadimos sus hogares y sus vidas con preguntas sobre las enfermedades y sus recuerdos sobre el dolor que causan.

En Guatemala, se corrió la voz de que íbamos encuestando y nos dio la impresión de que las amas de casa ya estaban esperando ansiosas nuestra llegada. Cuando estuvimos ahí, se oían chistes y risas, se veían sonrisas y atención mutua sobre la problemática de las enfermedades transmitidas por los zancudos. El líder de la comunidad nos despidió con efusión, agradeciéndonos la labor, mientras nosotros le agradecíamos su apoyo y el de la gente.

¡No me molestes, mosquito!

Después de las encuestas realizamos un taller llamado “No me molestes mosquito-zancudo” en cada comunidad. Queríamos trasmitir información a las personas sobre la ecología de los mosquitos, que supieran cómo transmiten las enfermedades y los síntomas que éstas provocan, qué debemos hacer si nos enfermamos y cómo podemos evitar que haya tantos mosquitos en nuestras casas y comunidad.

También explicamos cómo funciona la TIE contra el mosquito en las dos comunidades de Chiapas donde entonces ya estaba encaminado este proyecto. Pero más allá, el taller fue un espacio para conocer sus ideas de cómo disminuir los mosquitos y generar estrategias colectivas para enfrentarlos.

Fue un enorme gusto observar las caras de asombro de las personas, sus movimientos de asentimiento, sus risas y sonrisas en nuestro show exposiciones, juego de buenas prácticas, “prueba de fuego” que consiste en retar a las personas a meter la mano en una jaula llena de mosquitos machos que NO pican” a pesar del grave tema de salud pública que nos preocupaba a todos. También se revelaron los retos en el manejo cotidiano de residuos sólidos y la desatención a esta problemática por las autoridades locales.

El tema de la TIE despertó interés y preguntas entre el público, las cuales tendrán que ser difundidas más ampliamente a corto y mediano plazo para involucrar de mayor y mejor manera a la población y fortalecer su capacidad de toma de decisiones basadas en un mejor conocimiento sobre esos temas.

En el marco de este objetivo, el 16 de noviembre pasado se celebró, en el ejido Río Florido, la ceremonia de liberación de machos estériles Aedes aegypti. Fue algo así como la culminación del proyecto con una amplia participación de dicha comunidad y de las instituciones antes citadas, además de miembros del Organismo Internacional de Energía Atómica de la FAO.

En conjunto, estas experiencias con las comunidades resultaron enriquecedoras y a todo el equipo nos enseñó humildad y humanidad.

El proyecto sigue avanzando con las inclemencias de la constante búsqueda de financiamiento para sus siguientes fases, que incluyen el trabajo con las comunidades y la crianza a gran escala, irradiación y liberación de los machos Aedes aegypti estériles para comprobar la eficiencia de la TIE en el campo.

Si todo sale bien, dentro de algunos años lograremos demostrar a la Secretaría de Salud de México y al Ministerio de Salud Pública de Guatemala que ¡sí se puede bajar la densidad poblacional de Aedes aegypti y la prevalencia de las enfermedades! con la educación y participación comunitaria en el control de mosquitos con la TIE y el uso razonado de insecticidas.

Además de los aspectos técnicos y científicos, el componente sociocultural de este proyecto ha sido pieza clave para lograr su buen desarrollo y mejores resultados, para ello ha sido fundamental entablar una buena comunicación entre todas las personas e instituciones interesadas e involucradas.

Uno de los mayores retos que encontramos es la necesidad de construir puentes interculturales para lograr informar de las implicaciones que tienen nuestras acciones en el ambiente.

Quienes ponemos nuestro granito de arena en estos proyectos estamos convencidos que el trabajo conjunto entre científicos y sociedad debe continuar afianzándose y tener mayor contundencia para llegar a disminuir las enfermedades que tanto nos aquejan en estas tierras sureñas.

 

* Catedráticos Conacyt en ECOSUR

** Técnica de proyecto

 

 

Imprimir

Comentarios