La familia mexicana en trampa mortal | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 20 de Abril, 2018

La familia mexicana en trampa mortal

Salud pública. Al correr del tiempo, las alarmas pasan inadvertidas, la epidemia de la obesidad y sus consecuencias escalan a dimensiones inmanejables. Autoridades médico-académicas pronostican que en los próximos veinte años se sumarán un millón de nuevos casos de diabetes tan solo en la Ciudad de México. #TrateLaObesidadSeriamente

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En materia de salud, México podría equipararse a una olla de maíz palomero en la que casi todas las semillas se han transformado en rebosantes rosetas bañadas en mantequilla y caramelo.

La cifra es clara y multicitada: por cada diez mexicanos, siete necesitan ayuda para evitar que la báscula les siga diciendo que están próximos a desencadenar una amplia gama de enfermedades;  del total de personas con problemas de sobrepeso, 30 por ciento ya son obesas.

Desde que se intensificó la guerra contra la obesidad, académicos, médicos y medios de comunicación han enviado mensajes amenazantes a las personas que padecen esta enfermedad; por ejemplo: entre muchos otros males se les auguran amputaciones, ceguera y riñones enfermos a causa de llevar una vida sedentaria y elegir productos comestibles tóxicos de escaso o nulo valor nutricional. Al mismo tiempo, investigadores, médicos y comunicadores han hecho saber a la población las diferentes vías con las que se puede detener el curso progresivo que va del sobrepeso a la obesidad, así como los tratamientos que existen para revertir esta enfermedad.

La persona que aún no es obesa sabe que una dieta libre de bebidas artificialmente endulzadas y productos comestibles ultraprocesados le ayudará en su lucha diaria para quitarse los kilos de más; de igual forma, más de una vez se han enterado de que la medición constante de su peso y talla corporal, acompañado de actividad física, serán auxiliares que le acercarán a la meta.

Cuando el problema aumenta de proporción y el paciente presenta las complicaciones de la obesidad, los médicos han señalado que es necesario implementar acciones correctivas complejas como la cirugía bariátrica, la cual no sólo disminuye el volumen corporal de la persona sino que también revierte las alteraciones causadas por la diabetes.

En el combate frontal contra la obesidad, se ha señalado a la industria de bebidas artificialmente endulzadas y productos comestibles ultraprocesados como uno de los principales causantes de la epidemia, por lo que a estas empresas se les ha cargado un impuesto adicional, recurso que se supone es para implementar políticas y acciones que ayuden a controlar y revertir la crisis.

En este sentido, a menos de un lustro de haberse implementado el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas endulzadas y comida chatarra, la Encuesta Nacional de Salud 2016 apunta que la obesidad es la enfermedad crónica más frecuente en la población escolar, adolescente y adulta. Aunado a esto, autoridades en salud estiman que se duplicará la población mexicana con diabetes para 2050. Al respecto, calculan que tan solo en la Ciudad de México se sumarán un millón de nuevos casos en los próximos veinte años, pacientes que se estima le costarán al país una cantidad anual superior a los 55 mil millones de pesos.

Suma de esfuerzos. Huir de la gordura es tarea difícil para cualquier mexicano, ya que basta con estar en el lugar equivocado a la hora equivocada; por ejemplo: las monedas que dio papá serán gastadas a la hora del recreo en bebidas endulzadas. Durante la semana laboral, el tiempo para elegir alimentos con valor nutricional es escaso y poco accesible, por lo que las tiendas 24 horas resuelven la necesidad de saciar el hambre y las compulsiones provocadas por el estrés.

Con el fin de controlar y revertir la epidemia de la obesidad, la Asociación Nacional de Medicina de México (ANMM) llevó a cabo una sesión especial llamada “Tratar la obesidad con seriedad: de la evidencia sobre mecanismos fisiopatológicos a las políticas de salud multisectoriales integrales” en la que participaron autoridades del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de la Federación Mundial de Obesidad (WOF, por sus siglas en inglés).

En esta reunión se expuso la necesidad de incrementar los impuestos especiales a bebidas endulzadas y productos comestibles ultraprocesados, una de las medidas propuestas es aplicar un gravamen de un peso por cada litro de refresco vendido.

Aunado a esto, se señaló que se deberá adoptar una postura en contra del uso irresponsable de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables para niños, así como la necesidad de crear normas que regulen la impresión de un etiquetado frontal claro con información basada en evidencia médica.

El doctor Simón Barquera del INSP apuntó que se esperaría que los gobiernos soliciten que la industria de alimentos y bebidas rinda cuentas por la epidemia de obesidad. Al respecto, Alejandro Calvillo, del Poder del Consumidor, ha señalado que la mayor resistencia a las políticas de prevención de la obesidad se da justamente por esta industria, por lo que se debe establecer un protocolo que evite la intervención de las empresas en el diseño de las normas.

En espiral. El año 2050 está a la vuelta de la esquina, para entonces la generación millenial tendrá entre 40 y 50 años de edad, de no revertir la epidemia, podrían estar enfrentando la fase aguda y terminal de las complicaciones de la obesidad. Sin tratar de crear un escenario fatalista, se observa complicado que el país pueda escapar de esta trampa, ya que la inseguridad sanitaria se hace presente con solo salir a la calle, lugar de donde es difícil no ser alcanzado por la oferta de productos con pobre o nulo valor nutricional.

Promover la ingesta de alimentos como frutas y verduras, así como el consumo de agua natural es una buen iniciativa que cada vez cuesta más trabajo seguir, ya que se necesita tiempo para la preparación del almuerzo infantil o la comida que se llevará a la oficina, y el aumento de la canasta básica reduce el margen de productos que se puedan comprar. Por ejemplo: una papaya de dos kilos puede llegar a costar 40 pesos cuando el salario mínimo diario es de 88.36 pesos diarios.

Quizá la sesión “Tratar la obesidad con seriedad: de la evidencia sobre mecanismos fisiopatológicos a las políticas de salud multisectoriales integrales” hubiera sido robustecida con la participación de otros sectores como el de la industria de los alimentos, las autoridades en economía y educación, entre muchos otros.

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