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Demócratas demandan a WikiLeaks, Rusia y al equipo de Trump por conspirar contra Clinton

El Partido Demócrata dice que la confabulación y el hackeo afectaron su relación con los votantes, donaciones e influyeron en las presidenciales que ganó el ahora mandatario

El Comité Nacional Demócrata presentó ayer una demanda multimillonaria contra el gobierno ruso, el equipo de campaña de Donald Trump y el portal de internet WikiLeaks, a los que acusa de conspirar para interferir en las elecciones presidenciales del 2016 en perjuicio de su candidata, Hillary Clinton.

La demanda de 66 páginas fue presentada ante un tribunal federal neoyorquino en Manhattan, alega que altos responsables de la campaña de Trump se confabularon con el Kremlin y su agencia de espionaje militar para perjudicar a Clinton y favorecer al candidato republicano y ahora presidente de EU.

Entre los imputados se encuentra el equipo de campaña de Trump, entre ellos, altos consejeros que asistieron a la reunión de junio de 2016 en la Torre Trump, a Rusia, al fundador de WikiLeaks, Julian Assange; al confidente de Donald Trump, Roger Stone, al exconsejero de campaña George Papadopoulos, entre otros, alegando un gran crimen organizado y conspiración fraudulenta que perjudicaron a los demócratas a través de la publicación de correos internos a través de WikiLeaks.

COMPLICIDAD. En la querella se establece cómo los Trump se habrían mostrado favorables hacia Rusia a través de su negocio familiar, y luego Moscú trabajó con los asesores de Trump antes de las elecciones presidenciales para diseminar el botín de un ataque cibernético contra el Comité Nacional Demócrata.

El Partido Demócrata dice que la conspiración y el hackeo afectaron su relación con los votantes, las donaciones, interrumpieron su convención política y sometieron a sus empleados al hostigamiento.

MUELLER. La demanda describe casi todas las comunicaciones conocidas entre los asesores de Trump y los rusos.

La demanda del Partido Demócrata coincide con la investigación independiente que lleva a cabo el fiscal especial Robert Mueller para determinar el alcance de la injerencia rusa en las pasadas elecciones, acreditada por los servicios de inteligencia del país, y si hubo complicidad con la campaña de Trump.

Esta demanda demócrata recuerda a la estrategia que ya utilizó el partido durante el escándalo del Watergate, que acabó con la presidencia de Richard Nixon en 1974.

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