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Fuga de 40 presos provoca un motín con cinco rehenes en cárcel de Brasil

Autoridades de la penitenciaría de Santo Antônio, en el estado de Paraná, reportan que rebeldes quemaron colchones y una sala administrativa; capturados siete de los fugados

Presos amotinados subieron al techo del penal para reclamar acerca de condiciones inhumanas en el penal.

Un total de 40 presos se fugaron ayer de la penitenciaría pública de Santo Antônio en el estado de Paraná, en el suroeste de Brasil, lo que desencadenó un motín de otros reos, que ocuparon los techos de la cárcel y tomaron como rehenes a cinco de sus compañeros, informaron fuentes oficiales.

De acuerdo con la policía de la región, la fuga se registró hacia las 09:00 horas locales, momento en el que otros presidiarios que estaban en la penitenciaría prendieron fuego a colchones y a una sala administrativa del penal.

REBELDÍA. Las autoridades señalaron que el fuego ya fue controlado por los bomberos, que no se presentaron heridos y que cinco presos permanecían como rehenes de los otros detenidos que exigen la presencia de un juez para intermediar en la rendición y evitar represalias.

Asimismo, informaron que de los 40 fugitivos ya fueron capturados siete.

La Secretaría de Seguridad Pública de Paraná, que se encarga de la administración penitenciaria, informó que hasta ayer había aproximadamente 140 presos en el penal, cuya capacidad es para albergar a 54 presos.

HACINADOS. El sistema penitenciario brasileño es considerado por algunas organizaciones internacionales como uno de los “peores” y “más inhumanos” del mundo, debido a los altos índices de hacinamiento y las pésimas condiciones en la que se encuentran los internos.

Según datos oficiales divulgados en diciembre del 2017, la población carcelaria en Brasil alcanzó las 726 mil 712 personas, lo que supuso un aumento de 104 mil desde 2014.

CHOQUES. Brasil vivió una de sus peores crisis carcelarias a comienzos del año pasado, después de que en varias prisiones de los estados de Amazonas, Roraima y Río Grande do Norte se registraran enfrentamientos entre reos de distintas facciones criminales, que dejaron cerca de 150 muertos.

Además de los problemas de hacinamiento, las cárceles brasileñas también padecen serios problemas de seguridad ya que muchas de ellas están controladas por grupos criminales, que incluso organizan sus actividades delictivas desde los penales.

 

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