Bello y sencillo viaje al universo del jazz de Diana Krall | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 21 de Abril, 2018

Bello y sencillo viaje al universo del jazz de Diana Krall

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Ella entra al escenario, y aunque la música aún no inicia ya comienza a mostrarse belleza sobre el escenario. Se trata de la canadiense Diana Krall, quien antes de tomar las teclas de su piano saluda al público mexicano que acude a admirar su viaje por aquellos temas clásicos del jazz recopilados en su más reciente producción Turn up the quiet, que lanzó en el 2017.

“Buenas noches, México”, dice en un fluido español y agrega en inglés  un “¿cómo están?”, muy cálido. Entonces toma asiento y su rubia cabellera brilla un poco más de lo común ante su elegante vestimenta negra. Comienza la velada, cuando toca en su piano “Deed I Do”, tema original de Fred Rose.

“Es hermoso estar aquí y tocar para ustedes, voy a tocar una serie de canciones de grandes artistas y acompañada de grandes músicos”, comentó para presentar a la banda que la acompañaba, instantes antes de interpretar “Love”.

Diana Krall permite a los oyentes apoyarse en palabras y melodías de temas conocidos y es en el fraseo en donde su voz, cada vez más arenosa, encuentra la energía más valiosa. Ella es dulce pero también su Stuart Duncan en el violín, sobre todo en la delicada interpretación de “Night and Day”, bellísima melodía que nació de la genialidad de Cole Porter.

Desde la batería un Karriem Riggins trata a sus platillos con una delicadeza que enchina la piel, mientras algunos acordes del emblemático Anthony Wilson, en la guitarra, acompañan esas caricias melancólicas en la voz de Krall mientras canta “Isn’t It Romantic”, durante la cual aparece un juego de luces circulares en el escenario y en la mente de los espectadores se clava la idea de que es una melodía ideal para una cena romántica.

“Es un hermoso día hoy, ha pasado mucho tiempo desde la última vez”, dice Diana pocos minutos antes de que Robert Hurst hiciera de su contrabajo un espectáculo de sonidos que parecen ahogados pero que hacen temblar la piel, en “On The Sunny Side Of The Street”.

Producido por Tommy LiPuma, que murió unas semanas antes de su lanzamiento, Turn Up the Quiet presenta a Krall actuando en diferentes configuraciones: trío, cuarteto, quinteto, con acentos ocasionales de una sección de cuerdas. Pero el piano no detiene su protagonismo en temas como “How Deep Is The ocean” o “Blues Skies”.

Ella se mueve elegantemente de una canción a la siguiente. Un suspiro en coro escapa en el público mientras ella canta “Quiet Night”, y otros se encogen de hombros con el sólo de guitarra de Anthony Wilson.

Cuando Diana toca melodías vertiginosas en el piano tiende a apretar los labios y levantar una de sus cejas, como en temas como “I Was Doing Alright”, pero en otros más cálidos o sobre la esperanza amorosa como en “The Look Of Love”, a veces se le escapa una sonrisa en una mueca mientras parece no tener claro lo que mira.

El conjunto musical volvió a crear una atmósfera de bohemia poética, cuando al piano Krall lanzó notas como versos en el tema “Moonglow”, en la que también se uniría con dulzura Hurst en el contrabajo y luego Wilson con algunos acentos más alegres.

Momento cumbre no sólo por la euforia sino por el homenaje y la ejecución en un nivel más oscuro en la interpretación de “Temptation”, en la que Krall cambió la voz áspera de su creador Tom Waits por una más dulce pero arrebatadora. Wilson tocaba su guitarra en un sensacional solo in crescendo a la que se sumó la batería y luego los violines chirriantes de Duncan, en lo que se percibió el sentido de tragedia de la canción, para de un momento a otro cambiar de tono, de latigazo, a un espectacular juego de solos instrumentales con los que el público perdió la cordura formal y se atrevió a gritar y aplaudir en medio de la ejecución.

La velada continuó con una delicada versión a piano y violín de “Amelia”, de su admirada Joni Mitchell, que es una hermosa historia inspirada en la vida real de Amelia Earhart, una célebre aviadora que tiene el título de ser la primera mujer en volar sobre el Océano Atlántico.

Los músicos se despidieron momentáneamente del escenario pero entre silbidos y aplausos, el público que llenó el Coloso de Reforma pidió su regreso. De vuelta a sus lugares Diana y su compañía sorprendió cuando comenzó a cantar “Bésame mucho”, completamente en español y luego hizo que toda su gente cantara a su ritmo y tono, en un coro que será difícil VOLVER a escuchar con ese tema.

Continuó con el tema “Sway”, original de Pablo Beltrán Ruiz, que en su versión en español es popular por el nombre de “Quien será”.  La despedida definitiva no pudo ser más maravillosa que con “This Dream Of You”, con la que Krall recordó a Bob Dylan.

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