Las candidatas y los candidatos todavía están a tiempo - Maria Elena Álvarez de Vicencio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 22 de Abril, 2018
Las candidatas y los candidatos todavía están a tiempo | La Crónica de Hoy

Las candidatas y los candidatos todavía están a tiempo

Maria Elena Álvarez de Vicencio

Uno de los mayores intelectuales de nuestro tiempo, Tzvetan Todorov, en su obra Los enemigos Íntimos de la Democracia afirma que las tentaciones del orgullo y del poder han hecho infinitamente más daño que la tentación del mal. El poder da sensación de importancia y de reconocimiento y, en el caso de México, brinda privilegios y oportunidades de ingresos abundantes, (bien o mal habidos), de tratos especiales, de viajes y también de impunidad.

Al pensar en aceptar o competir por un cargo, no llega primero el analizar el peso de la responsabilidad que implica, sino el imaginar sus gratas consecuencias y la forma de rodearse de aliados o colaboradores que lo apoyen y no le obstaculicen sus proyectos.

Tampoco asumen como primera acción antes de aceptarlo, el estudiar detenidamente todas las leyes relativas, para dimensionar el compromiso que se adquiere y vislumbrar las formas en que tendrán que regir su actuación con apego a ellas. No profundizan en cuáles serán sus facultades, sus responsabilidades; lo que les estará permitido y lo que habrán de evitar.

El siguiente paso, y que generalmente también se omite, es el revisar lo que han hecho quienes anteriormente han desempeñado ese cargo y cuáles han sido los resultados de su actuar; qué aciertos y qué errores han tenido. Tampoco se interesan en buscar las experiencias de otros países que puedan ofrecer modelos a seguir.

El buscar o aceptar un cargo también debería ser precedido de una seria reflexión personal y familiar, que involucre a todos sus miembros de acuerdo a su edad. Sin embargo, lo más importante antes de aceptar, será el determinar, con toda honestidad, cuáles son los propósitos que mueven a la aspiración y aceptación del puesto. Si el deseo principal no es el servicio a los demás y el propósito firme de que su actuar mejore las condiciones de vida a su alrededor, no podrá ser un buen gobernante o un buen funcionario.

 Si no lo hicieron antes, nunca es tarde, todavía están a tiempo de replantearse sus motivaciones, sus intenciones; los propósitos y las metas que pretenden alcanzar en el desempeño de su cargo al que aspiran y si el voto ciudadano los elige. El recordar o conocer el Juramento Yaqui les puede ser inspirador de esos nuevos propósitos.

JURAMENTO YAQUI

             

Para ti no habrá sol                                          En el puesto que has sido asignado

Para ti no habrá muerte                                    ahí te quedarás

Para ti no habrá dolor                                       para la defensa de tu nación,

Para ti no habrá calor.                                      de tu gente, de tu raza,

                                                                      de sus costumbres, de su religión.

Ni sed, ni hambre, ni lluvia, ni               

aire, ni enfermedad, ni familia.                            ¿Juras cumplir con el mandato divino?

Nada te causará temor.                                                          

Todo ha terminado para ti                                   Con estas palabras, los capitanes Yaquis dan

excepto una cosa:                                             autoridad a los nuevos oficiales, quienes agachan

El cumplimiento de tu deber.                               sus cabezas y responden:

 

                                                                                ¡ I E H C II ¡

                                                                                  ¡  JURO I

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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